El caso de un niño maltratado por su maestra ha repercutido en otras instituciones del Estado, luego que la Procuradora Especial de la Niñez se quejó de que la juez de Audiencias de Granada, Escarleth Gutiérrez, no le permitió exponer el interés por el caso. Según dice, más bien la echó del recinto judicial, bajo amenaza de ordenar que la Policía la detuviera.
La Procuradora Especial, Norma Moreno, afirmó que la judicial asumió una actitud “arrogante”, pese a que según la ley, todos los funcionarios de los poderes públicos están en la obligación de prestar la debida colaboración a los representantes de esa institución.
La juez Gutiérrez, ofreció otra versión de lo sucedido.
“Aquí entró en el juzgado, donde no se identificó, ni me mostró credencial alguno”, dijo la judicial, tras señalar que lo que le dijo fue que tenía que abandonar la sala, porque no era parte del juicio.
Según la juez, ella recibió amenazas de denuncias de parte de Moreno. “Eso es un desacato contra la autoridad, porque a mí no puede venir a amenazarme”, concluyó la juez Gutiérrez.
Moreno sostuvo por su parte que “en cuanto nomás me identifiqué como Procuradora Especial de la Niñez y la Adolescencia, en una actitud prepotente arrogante e irrespetuosa, inició a gritarme de que no le importaba que fuera la Procuradora Especial de la Niñez y la Adolescencia, que ¿quién era la Procuraduría de Derechos Humanos? que nosotros no éramos sus jefes, que me retirara”.
La Procuradora indicó que del caso ya fue informado el Procurador de Defensa de Derechos Humanos, Omar Cabezas, quien presentará una queja ante la comisión disciplinaria de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), para que el caso sea investigado.
MÉTODO DE ENSEÑANZA
El caso que motivó el roce fue el suscitado en febrero pasado cuando el niño Mario Alberto Dávila Lejarza, de 11 años, del sexto grado del colegio Gertrudis Bermúdez, recibió de su maestra Sandra Gómez 15 golpes seguidos con una regla de un metro, hasta dejar las marcas pronunciadas en el brazo izquierdo, en correspondencia a igual cantidad de errores en el dictado de palabras que ella le hizo a toda la clase.
Posterior al maltrato aplicado al alumno, la maestra le dio de regalo un libro, pero además según Nefertiny Lejarza Portobanco, madre del niño ésta le habría advertido que si decía algo diría que era la propia madre quien lo castigaba.
La maestra no fue ni siquiera amonestada y más bien, el niño fue trasladado al turno de la tarde y después, pese a las pruebas la judicial no aceptó la acusación por presuntas lesiones psicológicas, que presentó el Ministerio Público.
Lejarza Portobanco, expresó que el niño recibe tratamiento psicológico, debido a que sufre pesadillas, tras el maltrato sufrido. Una valoración psicológica realizada en el centro de salud Jorge Sinforoso Bravo de Granada, por la doctora Ana Carolina Berroterán, especialista en violencia, confirma la versión.