Un juez chileno negó el miércoles la extradición del ex presidente peruano Alberto Fujimori a Perú, en un fallo que el Gobierno de Lima piensa impugnar y que para el Gobierno de Chile no tiene por qué influir en las relaciones con su vecino.
En un extenso fallo, el juez Orlando Álvarez respondió a cada una de las acusaciones que efectuó el Estado peruano contra Fujimori, imputado por dos casos de violaciones a los derechos humanos y diez de corrupción por la justicia peruana.
Los argumentos presentados por el magistrado de primera instancia se resumen en que en la mayoría de los cargos a Fujimori no se le acredita la participación del imputado, en algunos se aplica la prescripción y en otros los hechos no configuran delito, según la legislación chilena.
El proceso comenzó en los tribunales chilenos en enero del 2006.
Fujimori, que llegó a Chile desde Japón en el 2005, seguirá en detención domiciliaria hasta que se revise el fallo, lo que puede extenderse hasta 30 días.
En la primera reacción oficial, la Ministra de Justicia, María Zavala, advirtió que Perú “ha perdido una batalla pero no la guerra”.
“La resolución del juez chileno Orlando Álvarez nos ha sorprendido y se ha instruido por medio de los procuradores a los abogados del Estado peruano en Chile para que inmediatamente interpongan el recurso impugnatorio correspondiente”, dijo Zavala en Lima.
Enfatizó que la decisión de Álvarez “es contraria a los intereses peruanos” y que, como tal, podría interpretarse como una derrota, pero anotó que el proceso aún no concluye, porque continuará en los tribunales de Santiago con la apelación.
“El Poder Judicial es autónomo”, dijo la presidenta chilena Michelle Bachelet, en referencia al fallo dictado por el juez Álvarez, que puede ser revisado ante la Sala Penal de la Corte Suprema.
“Nosotros vamos a seguir trabajando en las mismas líneas con el Gobierno de Perú, sin que las relaciones se vean afectadas”, enfatizó Bachelet, quien afirmó que “es absolutamente falso” que su Gobierno haya ejercido presión sobre el juez.
“De hecho, la verdad es que nosotros tuvimos la información, prácticamente, por los medios”, dijo.
FUJIMORI ALEGRE
La resolución, que sorprendió a los querellantes, fue recibida con satisfacción y alegría por el ex presidente (1990-2000), quien esperó el dictamen en su casa, en Santiago, en compañía de su hija Keiko.
En un comunicado, Fujimori dijo que recibió el fallo “con alegría, pero a la vez con prudencia” y reitero su respeto hacia el Poder Judicial chileno, al tiempo que señaló que no se pronunciará sobre materias políticas.
En el Congreso chileno, en tanto, la mayoría de los parlamentarios consideró inesperada la decisión del juez .
El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, el socialista Jaime Naranjo, calificó el fallo de “vergonzoso” y agregó que éste constituye “un paso hacia atrás” y “un punto negro” para la justicia chilena.
La presidenta de la Democracia Cristiana de Chile, Soledad Alvear, dijo que su formación aspira a “una decisión que esté acorde con los delitos que se han sometido a consideración de los tribunales, que son delitos extraordinariamente graves”.
La oposición de derecha, por su parte, expresó su “máximo respeto” a la decisión adoptada por el juez y destacó “la independencia” con que Chile ha actuado siempre en este tipo de materias.
La Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh) en una rápida decisión programó para este miércoles una marcha de protesta ante la Embajada de Chile en Lima.
En el lado del fujimorismo, su vocero de prensa en Lima, el congresista Carlos Raffo, expresó “alegría y prudencia” por el fallo judicial.