A propósito de la campaña Nacional de Alfabetización de que tanto se ha hablado últimamente, siento la imperiosa necesidad de expresar mi pensamiento en torno a esto para invitar a nuestras autoridades competentes a reflexionar sobre este punto, que es de vital importancia considero yo, para salir algún día del grado de postración en que nos encontramos.
Lo anterior lo baso en que siendo el Ministro de Educación actual, un experto en materia de educación tal y como su trayectoria lo indica, no se haya dado cuenta de que los países más avanzados del mundo son los países con el mayor nivel de educación integral y que muy poco ganamos con enseñar a medio leer y a escribir a personas jóvenes y adultas, cuando los que vienen creciendo también van a ser personas analfabetas y de nuevo tendremos dentro de pocos años una nueva campaña Nacional de alfabetización.
¿Por qué el señor Ministro con su gran experiencia educativa y cultural no prepara un proyecto de ley en el que se obligue a todos los padres de familia por medio de ciertas exigencias, a enviar a sus hijos a la escuela y que aprueben como mínimo el sexto grado de primaria, que no se le extienda licencia de conducir a ningún ciudadano que no haya aprobado sexto grado, que no pueda trabajar en el Estado el que no haya cumplido con este requisito y en fin un sinnúmero de condiciones (lo cual es cosa de expertos creadores de normas) que conduzcan al cumplimiento de esta ley?
Si esto se pusiera en práctica a partir de este momento, dentro de doce o trece años, que es lo que tarda un niño desde que nace hasta que aprueba la primaria, no tendremos más nicaragüenses analfabetas y no sólo eso, tendrían cierto grado de cultura para saber educar a sus hijos, ser padres responsables, forjadores de un buen núcleo familiar y además les sirve para no dejarse manipular ni engañar por políticos sinvergüenzas y vividores, exprimidores de la ignorancia de este pueblo, razón por la cual nunca, ningún gobierno ha sido exigente en este rubro. Si solamente medio aprenden a leer y a escribir los van a seguir engañando.
Parte de lo que se está gastando en esta campaña de alfabetización se debiera de invertir en la creación y mejoras de centros de educación y en una campaña de sensibilización para que nuestro Poder Legislativo apruebe una ley que conduzca a lo anteriormente expresado.
Se creó el Código de la Niñez y de la Adolescencia. ¿Trajo algún beneficio? Ninguno, sin embargo prohíbe el trabajo infantil, por lo tanto el camino está abierto para que se les exija a los padres de familia mandar a sus hijos a la escuela, las campañas de alfabetización son nobles, son humanas, pero no resuelven el problema, ya se hizo una, vamos por la segunda; ¿Cuándo iremos por la tercera?