Un temblor de 3.9 grados en la escala abierta de Richter sacudió ayer la costa del Pacífico de Nicaragua, sin causar víctimas ni daños materiales, informó el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
El sismo ocurrió a la 1:00 p.m., y su epicentro fue localizado 145 kilómetros al oeste de Managua, en el océano Pacífico, frente al balneario Poneloya.
El sismólogo de turno de Ineter, Carlos Guzmán, informó que el fenómeno natural se registró a una profundidad de cuatro kilómetros y que su causa se debió al proceso teutónico del choque entre las placas Cocos y Caribe.
LA CAUSA
La causa de un temblor es la liberación súbita de energía dentro de una región confinada del interior de la Tierra. Atendiendo al tipo de energía liberada durante un proceso sísmico, los sismos pueden ser tectónicos o volcánicos.
En el caso de las Cocos y Caribe, los científicos explican que estas placas colisionan en algunas zonas y se separan en otras, desplazándose con una velocidad de movimiento relativo entre ellas de entre menos de 1 cm y unos 10 cm por año.
Aún cuando estas velocidades parecen bajas, es posible que las placas se desplacen unos 75 km en sólo un millón de años, un intervalo corto geológicamente hablando.
A medida que éstas se mueven, se acumula tensión en la parte más superficial de la Tierra. Con el tiempo, en las fallas existentes a lo largo de los bordes de las placas o cerca de ellos se originan desplazamientos abruptos y se producen temblores.
Después de cada temblor se inicia nuevamente el ciclo de recarga de tensión que dará lugar a sismos futuros. La interacción global entre las placas es la causa de la continua actividad sísmica en nuestro planeta y por ende en especial frente a las costas del Pacífico de Nicaragua.