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Confinada por el MTI la empresa Financiera Arrendadora Centroamericana, Sociedad Anónima (Finarca). (LA PRENSA/M. ESQUIVEL)
MTI proscribe a Finarca
Ministro de Transporte dice que esta empresa se negó a pagar garantías
Jorge Loáisiga Mayorga
nacionales@laprensa.com.ni
El retraso del MTI

El proyecto Santa Clara-Susucayán-El Jícaro fue licitado por el MTI en dos tramos de 11 kilómetros cada uno y fueron adjudicados, el tramo uno a la empresa E.S. Constructores de origen salvadoreño y el tramo dos a Urbanisa. Urbanisa firmó contrato con el MTI por un monto de 34,538,062.24 córdobas.

Las obras debían iniciarse en mayo de 2004, pero alegando no tener definida la supervisión del proyecto, el MTI llamó a reunión de preconstrucción en octubre y notificó que necesitaba un mes más para que la supervisión contratada revisara los diseños que se entregaron para fines de licitación y allí mismo se compromete el consorcio supervisor a entregar el diseño definitivo de los primeros cinco kilómetros el 25 de noviembre junto a la orden de inicio de la obra y entrega del sitio.

Hasta ese momento habían transcurrido seis meses de desfase en el que los costos de construcción tuvieron significativos incrementos, según Urbanisa, como el costo de los combustibles y lubricantes.

Los planos de la construcción fueron cambiados en cinco ocasiones, según Urbanisa, lo cual le obligaba a realizar cambios en las programaciones de trabajo y modificaciones de campo, lo cual significó excesivos gastos en topografía y equipo de construcción.

Urbanisa alega que la descapitalizaron

El representante de la empresa Urbanizaciones Industriales Sociedad Anónima (Urbanisa), Fredman Torres, expresó que la razón por la que se incumplió el contrato de construcción del tramo de carretera Santa Clara-Susucayán-El Jícaro (segundo tramo) fue porque el Gobierno cerró la cuenta del proyecto.

Agregó que otra de las razones del incumplimiento está asociada a los constantes cambios de planos que hacía la empresa que diseñó la carretera, así como el traslado de los volúmenes de trabajo de Urbanisa a la empresa ES.Construcciones, misma que tenía asignado el primer tramo de la carretera.

“Ellos son los que decidían a quién le quitaban los volúmenes de trabajo y así empezaron a golpear financieramente a la empresa”, expresó Torres.

El empresario aseguró que no les pagaban de forma completa los avalúos, no les enteraban los impuestos, que era el 15 por ciento y había desajustes contables en su contra, además de la falta de pago de otros proyectos que realizó la empresa en San Lucas, Somoto, lo que llevó a la empresa a la ruina.

“Nos llevaron a una completa descapitalización, a la ruina, al punto que ahora la empresa está reducida a dos personas, porque hasta hemos tenido que vender la maquinaria”, señaló Torres.

Explicó que en un proyecto de adoquinado la parte atractiva corresponde al movimiento de tierras y eso fue precisamente lo que les quitaron.

El representante de la empresa señaló que el MTI le adeuda a esa empresa aproximadamente 10.4 millones de córdobas, de los cuales 5.8 corresponden a proyecto Santa Clara-Susucayán-El Jícaro; 1.3 millones del proyecto Somoto-San Lucas y 3.1 millones del proyecto Jalapa- Teotecacinte.

Aclaró que ellos también le deben al MTI 6.4 millones de córdobas, por lo que la deuda real del MTI con Urbanisa sería de un poco más de cuatro millones de córdobas.

“Nosotros queremos arreglar esto con las autoridades, pero debemos conciliar las cuentas. Nosotros enviamos a la Contraloría un documento para que hagan una revisión de todas las anomalías que se dieron en ese proyecto", aseguró.

En la ruina

“Nos llevaron a la ruina, al punto que ahora la empresa está reducida a dos personas, porque hasta hemos tenido que vender la maquinaria”, señala Fredman Torres, representante de la empresa Urbanizaciones Industriales Sociedad Anónima (Urbanisa).

El Ministro de Transporte e Infraestructura (MTI), Pablo Martínez Espinosa, prohibió que la empresa Financiera Arrendadora Centroamericana, Sociedad Anónima (Finarca), sea admitida como garante de los proyectos que contrata dicho ministerio, por no haber pagado una garantía de 14.4 millones de córdobas del proyecto de Santa Clara-Susucayán- El Jícaro.

Ese proyecto (tramo dos) empezó en el 2004 a cargo de la empresa Urbanizaciones Industriales Sociedad Anónima (Urbanisa) y según el MTI, ésta incumplió el contrato y no concluyó la obra, razón por la cual cobró a Finarca la garantía, pero éstos se negaron a pagarla.

El Gerente General de Finarca, Hugo Paguagua Baca, dijo a LA PRENSA que el problema con el MTI y la fianza de Urbanisa radica en que el ministerio requirió del pago de las garantías a través de una persona que no tenía representación legal para hacerlo.

“Nosotros les dijimos en mayo de 2006 y ellos mantuvieron silencio durante un año. La razón fundamental es que el funcionario que cobró no estaba autorizado, no tenía representación legal de la institución para hacerlo”, aseguró.

“Este es uno más de los errores del Gobierno de Don Enrique”, agregó Paguagua al reconocer que el problema tuvo lugar en la anterior administración.

En una carta que envió Finarca al actual Ministro de Transporte, Pablo Martínez, le expresa que “las autoridades anteriores no cumplieron en su oportunidad los requisitos para la exigibilidad de las garantías, razón por la que nos resulta imposible, legalmente, pagarlas sin incurrir en una situación de pago indebido que nos impediría recuperar del deudor garantizado suma alguna. En efecto los requerimientos han sido extemporáneos y no han cumplido con los procedimientos establecidos en la Ley de Contrataciones del Estado y su Reglamento y con las cláusulas pactadas en cada una de las fianzas”.

LA PROSCRIBEN

La prohibición de admitir a Finarca como garante de cualquier proyecto está contenida en el acuerdo ministerial número 41-2007, publicado en la Gaceta número 123, del 29 de junio de 2007.

El acuerdo establece que el Ministro de Transporte instruyó a la Unidad de Adquisiciones y a la División legal del MTI que todo oferente, contratista, consultor y proveedor de bienes y servicios, cuyas garantías hayan sido extendidas por Finarca “y que pretenda ser incluido en los procesos de adquisiciones del MTI no será candidato elegible para participar en dichos procesos y en consecuencia será excluido de los mismos”.

Además el Ministro instruyó a la Unidad de Adquisiciones y a la Dirección Administrativa Financiera, realizar una revisión de las garantías, pólizas o cualquier otro documento suscrito entre el MTI y Finarca, a fin de que una vez que haya expirado el plazo de la póliza o garantía, las mismas no sean renovadas.

INCUMPLIMIENTO

El MTI firmó en mayo de 2004, con la empresa Urbanizaciones Industriales Sociedad Anónima (Urbanisa) el contrato para la ejecución del proyecto Estabilización del camino Santa Clara-Susucayán-El Jícaro, Tramo II, con 11 kilómetros por un monto de 34.5 millones de córdobas.

Urbanisa presentó una garantía de adelanto de 8 millones, con el fin de garantizar el buen uso de adelanto; garantía de cumplimiento de 3.4 millones, para garantizar el cumplimiento de la ejecución de la obra y garantía de pago de suplidores por un monto de 2.9 millones de córdobas, todas libradas por Finarca.

De acuerdo a la resolución del Ministerio de Transporte, Urbanisa incurrió en graves incumplimientos en la ejecución de la obra violando varias cláusulas del contrato. Agrega el documento que el MTI y Urbanisa establecieron como fecha de inicio de las obras el 25 de noviembre de 2004, pagando (el MTI) el respectivo anticipo y que el contratista inició en forma tardía sus obligaciones contractuales, debido a la falta de condiciones necesarias para el avance de obra, tales como falta de equipos y maquinaria, lo que daba indicios de descapitalización del proyecto, falta de insumos, entre otros.

“A pesar de mantener presencia física en el sitio del proyecto, el contratista no demostró avance sustancial en las obras y los períodos de poca actividad de construcción fueron permanentes, de tal manera que en noviembre del año 2005, se observó una total inactividad en la ejecución de las obras, similar a la suspensión de obras, pero sin que el contratante (el MTI) hiciera recepción de la solicitud de suspensión”, dice el acuerdo ministerial.

“ACCIONES, OMISIONES Y HECHOS ENGAÑOSOS”

“El contratista incurrió en acciones, omisiones, hechos y circunstancias engañosas y maliciosas que constan en el expediente administrativo, conforme informes de campo de este ministerio y de la firma supervisora “Consorcio Ayestas-Consultrans”, paralizando totalmente la obra en el mes de noviembre del año 2005, habiéndose ejecutado solamente el 50 por ciento del total de las obras”, agrega el documento.

Explica el ministerio que dada la situación antes descrita, el Director de la Unidad Coordinadora de Proyectos de Recursos Varios, dio aviso a Finarca sobre el incumplimiento del contratista, informándole sobre el estado del proyecto, los días dos, siete, trece y quince de diciembre del 2005, en estas últimas dos misivas se le solicita a Finarca que haga efectiva las tres garantías que sumaban 14.4 millones de córdobas, ante lo cual mantuvo silencio.

Fue hasta el 21 de diciembre de ese mismo año que Finarca responde, informando que las garantías estaban embargadas y que el MTI hiciera las gestiones legales para levantar el embargo.

El cuatro de enero de 2006, el MTI envía correspondencia a Finarca, donde le manifiesta que las garantías no son sujetas de embargo de acuerdo al decreto de 1913. Estos contestan, el 15 de febrero, que ellos están dispuestos a cumplir sus obligaciones, en tanto no los limite una resolución judicial y una vez más solicitan al MTI que haga las gestiones ante la autoridad judicial para resolver la situación.

NULIDAD DE TODO LO ACTUADO

El 23 de marzo de 2007, la Juez Sexto Civil de Distrito de Managua, Soraya Sánchez, informa a Álvaro Antonio Rocha Cerna, que ha decretado la nulidad de todo lo actuado y que ha cesado en sus funciones de depositario judicial y que se liberan los bienes embargados por haber dejado sin efecto legal el embargo contra Finarca.

El 28 de marzo del 2007 el ministro Martínez envía una misiva a Finarca exigiendo el pago de las garantías y el 27 de abril éstos responden aduciendo que no pueden hacer efectivo el pago de las garantías en vista que el MTI no cumplió con los procedimientos establecidos para hacer el cobro.

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