Un arduo trabajo de diez años consecutivos marcó la apertura de lo que hoy conocemos como el Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera La Mascota. Fueron años de recolección de fondos que antecedieron su inauguración, en 1972. La primera dama de ese entonces, Hope Portocarrero, junto con las damas diplomáticas organizaba actividades como verbenas.
Mélida Sánchez Herdocia, presidenta del Consejo Consultivo Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera, explica que para estas verbenas traían las cosas más exóticas y diferentes que en ese momento no se soñaban haber en Nicaragua y todas las ganancias se destinaban al fondo para construir el hospital.
La construcción se inició en 1977, pero con la guerra la construcción se detuvo con un ochenta por ciento avanzado.
“Tres años después vino una cooperación de Suecia y aportó los millones que faltaban. El 17 de julio de 1982 abre sus puertas a la niñez nicaragüense”, dice Sánchez y recuerda que la primera vez que visitó el hospital fue en 1996 con su hermana que en ese entonces era Miss Nicaragua.
Una de las lecciones que Sánchez asegura haber aprendido en sus vistas al hospital es que a pesar del machismo que impera en Nicaragua, hay padres que se quedan meses cuidando a sus hijos.
El nombre del hospital del niño surge del héroe de la revolución que se llamaba Manuel de Jesús Rivera y precisamente de ahí es que viene el nombre de La Mascota, porque era el seudónimo de este niño.
“Hoy en día el nombre La Mascota no se ve tan bien porque se toma como un peyorativo porque se relaciona con un animal, pero es el nombre con el que todos lo queremos. A mí me cuesta no decirlo, pero trato de decir hospital infantil aunque salga un poco largo”, señala Sánchez.
UN HOSPITAL QUE CRECE DE CORAZÓN
El Consejo Consultivo del hospital infantil La Mascota está organizando una Asociación pro Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera que conglomere a todas las asociaciones que trabajan para el hospital.
Y es que muchas de las mejoras de este hospital se han hecho gracias a la colaboración de asociaciones nacionales e internacionales que han donado dinero, equipos y tiempo.
Este Consejo Consultivo es parte del proceso de modernización del Minsa.
“Ese acompañamiento de la sociedad civil y esa auditoría social del Consejo Consultivo están precisamente constituidos por gente de todos los partidos. Los que están ahí tienen el amor por ayudar y servir. Hemos ido más allá, no nos hemos quedado en la auditoría y en el acompañamiento del hospital, sólo en el área administrativa. Nos hemos constituido en una asociación pro Hospital Infantil que empuja al hospital completo”, expresa Sánchez.
Uno de los trabajos que realiza el consejo consultivo es la gestión de donaciones con diferentes asociaciones y fundaciones, porque como dice Sánchez: “Ningún presupuesto general de la república puede dar abasto para cubrir todo lo que necesitan las asociaciones del hospital del niño”.
Como ejemplo, Sánchez menciona el proyecto del Club Rotario Managua Tiscapa, de donde también forma parte, que paga resonancias y exámenes de laboratorio.
“Me identifico mucho con el dolor de otras personas. Me duele a mí cuando les duele. Lo más duro que me pasa a mí es cuando se me muere un niño, porque le damos un seguimiento, conoces a los papás, te involucras, conoces sus necesidades. Y mi mayor satisfacción es cuando salen sanos, sonrientes y felices. La mayoría sale bien y se cura”, asegura Sánchez.
Al preguntarle hasta dónde van a llegar con los proyectos, Sánchez dice que no quiere ni imaginarse porque tienen “planes increíbles”.
“Queremos hacer un parque de diversiones que mantenga todos estos gastos tremendos del hospital del niño. Queremos hacer un proyecto que lo haga independiente, que lo haga recibir sus propios fondos”, detalla Sánchez.
CRECER HASTA DONDE SE PUEDE
Uno de los proyectos en el que ya se está trabajando es en la ampliación de una sala para atender a los recién nacidos.
“Somos un hospital de referencia nacional. En esta área tenemos capacidad para 20 niños, a pesar que todos los pacientes neonatos que necesitan cirugía son trasladados a este hospital”, comenta la doctora Ana Lorena Telica, quien está llevando el proyecto.
Según la doctora Telica después de la cirugía los bebés requieren más cuidados y por eso se necesita más espacio y mejores condiciones.
Actualmente los bebés que no alcanzan un puesto en la sala con la que cuenta el hospital se tienen que quedar en la sala de emergencia.
El proyecto en el que trabajan pretende ampliar la sala para atender a tres o cuatro niños más.
“En realidad la infraestructura no es la óptima, no tenemos mucho espacio para poder ampliar. Inmediato al cubículo de terapia intensiva podemos ampliarlo. El costo es de entre seis mil a siete mil dólares”, especifica la doctora.
DAR LO MEJOR PESE A LIMITACIONES
El doctor Freddy Castillo, encargado de emergencias, indica que se requieren más recursos humanos, principalmente enfermeras. Además del mejoramiento en infraestructura.
“Tenemos algunas épocas en que se sobresatura la emergencia y se tiene que recurrir a otros espacios para tratar de solventar este tipo de situaciones”, asegura Castillo.
Sobre la importancia que tiene este hospital para el país dice “Si un paciente oncológico no viene aquí en qué otro palo se va a ahorcar”.