De morir sepultados en una zanja de cinco metros de profundidad se salvaron dos trabajadores que laboran para la empresa Constructora Calero Pereira, cuando construían un muro de contención y se derrumbó un banco de tierra, en la parte trasera de una vivienda, en el reparto La Rioja.
José Adán Jiménez, de 22 años, y Víctor Manuel Flores, de 25, son los dos trabajadores de la constructora que por el rápido actuar de sus compañeros de trabajo y la asistencia de paramédicos de la Cruz Roja están vivos de milagro.
Francisco Jácamo relató que los trabajadores reforzaban un muro en la parte Norte de la casa número 30 y al parecer la mala compactación hizo que les cayera un cerro de tierra encima.
“Si no nos hubiéramos puesto las pilas se mueren”, comentó.
Los afectados tienen pocos años de laborar a la constructora y trabajaban en un proyecto de construcción de 300 casas residenciales en las cercanías del Club Terraza.
Ambos tenían golpes y serios problemas respiratorios por lo que fueron trasladados de emergencia al Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños.
Los ingenieros de la constructora no quisieron hablar acerca de la situación laboral de sus trabajadores.