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Claudia del Socorro Balmaceda Cash tiene diabetes y para controlarla debe convivir con una serie de instrumentos como glucómetro, jeringas, insulina, cintas reactivas para exámenes de glucosa. (LA PRENSA/N. SÁNCHEZ)
Conviviendo con la diabetes
Noelia Sánchez Ricarte
CORRESPONSAL/RIVAS
departamentos@laprensa.com.ni

A diario, tres veces al día, Claudia del Socorro Balmaceda Cash recibe igual número de pinchazos en diferentes partes de su cuerpo para administrarle insulina. Tiene apenas 10 años de edad, de los cuales 7 ha padecido de diabetes, enfermedad que ha cambiado por completo su estilo de vida y el de su familia.

Claudia estudia quinto grado de primaria y aunque ha tratado de llevar su vida lo más normal posible, hay ciertas situaciones que no ha podido disfrutar a plenitud, como seguramente lo haría una niña a su edad.

Sin embargo, con asombroso optimismo, esta niña asegura que ha aprendido a convivir con la enfermedad. Esta pequeña no puede comer sorbetes, debe cuidarse mucho al momento de correr para no hacerse alguna herida y tiene que ingerir alimentos sin azúcar y sal, de lo contrario su organismo se descompensaría debido a la diabetes.

Doña Marcia Cash Martínez, madre de Claudia, comentó que “conforme ha pasado el tiempo, mi hija y yo hemos aprendido a vivir con la diabetes, incluso me siento como una diabética, pues bebo simple y como sin sal, sin embargo, siento que no ha sido ningún sacrificio poder llevar esta vida”.

Claudia recibe tres pinchazos durante el día, su propia madre le inyecta dosis de insulina por la mañana (antes de ir al colegio) otra al mediodía y finalmente por la noche, todas antes de sus tiempos de comida.

ENFERMEDAD COSTOSA

“Es una enfermedad costosa, por suerte hemos encontrado apoyo en la Asociación de Niños y Jóvenes con Diabetes, porque ahí los medicamentos son más baratos, creo que mi hija ha llevado un nivel de vida bueno, sin embargo, no puede hacer lo que todos hacemos, por ejemplo comer las veces que desee, ella sólo puede almorzar, luego ingerir una naranja por la tarde y sólo podrá comer hasta su cena”, comentó doña Marcia.

Todo parece indicar que Claudia heredó la enfermedad de su padre, que también tiene diabetes pero de un tipo diferente, pues él todavía puede controlarla al tomar pastillas.

Doña Marcia se ha dado a la tarea de formar la junta directiva de la Asociación de Niños Diabéticos en Rivas, que hasta el momento no existe. Su próxima misión será organizar un hablatón en donde esperan recolectar fondos para la asociación.

“Yo confío en la contribución que darán los rivenses, todo sea para que los niños y jóvenes que padecen la enfermedad tengan un mejor nivel de vida y reciban el tratamiento necesario”, concluyó doña Marcia.

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