Es cierto que el doctor José Luis de Jesús Miranda, con su farisaica doctrina “Creciendo en Gracia” y auto llamándose el anticristo, en diferentes países ha conseguido un indeterminado número de adeptos y que, por diversas causas, siguiéndole en tan absurda farsa, han venido inflando su dañina y mediocre peligrosidad, aportándole jugosos beneficios materiales, con lo que superinflado en su orgullo se autoproclama mesías.
Parte de sus seguidores han encontrado en el jueguito la manera fácil de aprovecharse de muchos incautos, que llevando en el subconsciente la necesidad de un dios, a la satisfactoria medida de pasionales ambiciones, suponiendo haberlo encontrado y sintiéndose liberados, sorben gustosos su doctrina de: “que nada es pecado” y aceptando el falaz evangelio, su generosa ofrenda al “papi”, es en sí, licencia de pecar en libertad.
Es absurdo “Crecer en Gracia” cuando las personas creyéndose que nada es pecado, con tal enseñanza, situándose al margen de toda moralidad y con la supuesta licencia para delinquir que elimina todo sentido de culpa. Tales personas mediante dicha doctrina, de hecho están en la disposición de, sin que importen los medios y con el fin de propiciarse gustos y caprichos, “creciendo en gracia” pueden cometer toda clase de fechorías…
Tales incautos los hay en todos los ambientes y clases sociales. En el mundo secular sobre abundan, siendo que el materialismo, el hedonismo y sobre todo el egoísmo, con su oscura nebulosa, gradualmente enturbian lo ético, lo moral y todo lo que concierne a lo espiritual, materializándose tanto, que pierden el sentido grandioso del Dios omnipotente, a quien con la vida todo se le debe, e ignorándole, a veces se animalizan.
El susodicho mesías que también se autollama anticristo, viene de mediatizado y dudoso origen y desde cierto tiempo a esta parte, con su doctrina “creciendo en gracia”, lleva la suntuosa vida que muy pocos se dan, yendo en contraposición directa de cómo vivió el verdadero Mesías, que siendo Señor y dueño del universo entero, como Él dijo: No tenía dónde reclinar su cabeza. Por ello y más, Miranda es sólo un anti y nada más.
Es demasiada soberbia y desfachatez querer igualarse o sustituir a Jesucristo el verdadero Dios Hombre, que por su amor infinito, se ofreció como holocausto para redimirnos y que después de su gloriosa resurrección, comprobada por los cuatro evangelistas y millares de mártires que rubricaron con su sangre su testimonio. Él es camino, luz y guía y es, el único e insustituible camino, que lleva a la salvación.
Además de enviarnos su Santo Espíritu para orientarnos, ha querido quedarse en el Sagrario y a quienes le reconocen como único Señor, amorosamente se ofrece como sacrosanto alimento eucarístico. Él está siempre a la espera de quienes tratando de vivir su doctrina de amor, reconociendo con humildad nuestras flaquezas, acercándonos le buscamos y le adoramos, él nos da el aliento necesario para seguir en pos suya.
Solamente haciendo vida la doctrina cristiana; cumpliendo a cabalidad sus mandatos y de manera específica su mandamiento del amor. Sólo así, con la ayuda y la gracia del Señor es que se puede vivir a plenitud desde aquí al más allá. No hay otra solución.