En abril del 2002 se llevó a cabo la beatificación de nuestra Sor María Romero (1902, Granada-1977, Las Peñitas, León, Nicaragua) en Roma, acompañada de nicaragüenses y costarricenses cuando subió a los altares, a la Gloria del Bernini. Aquí en su país, en Managua y Granada, glorificamos esa fecha en medio de mucha alegría, campanitas, póster, camisetas, gorras, agua bendita, testimonios, romerías a La Casita, estampillas, misa en un estadio, cohetes, oraciones, cantos especiales.
En este 2007 celebramos el quinto aniversario de la beatificación. Año con año hemos recordado su nacimiento y la fecha del encuentro de Sor María con el Señor, un 7 de julio del 77, hace treinta años, dedicándole serenatas, misas solemnes, propagando su figura y sobre todo su amor ejemplar a los necesitados. Recientemente celebramos liturgias en 40 iglesias del país, su imagen se ha colocado en catedrales, iglesias y parroquias, incluyendo la de Poneloya. Lo que demuestra que Sor María Romero continúa dando pasos hacia adelante, extiende su mano a quien le pide, dedica esfuerzos y mueve corazones para dar.
En medio de la situación que vivimos y tras el ejemplo de nuestra Sor, la Asociación Sor María Romero y sus Capítulos Managua y Granada obtenemos fondos destinado a becas para jóvenes de escasos o nulos recursos económicos, ayudamos a niños y niñas de barrios pobres de Managua, en el Centro Educativo Sor María Romero, San Judas, en un taller de computación del Mercado Huembes, también ayudamos con becas en la Escuela María Mazzarello, al Centro de Rehabilitación Sor María Romero para niños en alto riesgo, Estelí, Centro Sor Laura Vicuña y Sor María Romero para 25 muchachas pobres, abandonadas y violentadas, allí se les proporciona educación, rehabilitación sicológica y alimento. El centro tiene escuela de costura con sus propias máquinas de coser, las jóvenes han aprendido a elaborar trajes de novia, de comunión, manteles, cojines, contribuyendo así al mantenimiento del centro, allí mismo se ha impulsado una panadería, inaugurada el recién pasado 28 de junio conjuntamente con una fundación salesiana. Esta labor puede realizarse con la administración de la Congregación Hijas de María Auxiliadora, FMA, la misma de Sor Romero. De repente surgen almuerzos para viejitos y donaciones con ropa, comida y juguetes para familias. Me resulta grato informar que se han obtenido dos manzanas de terreno en Acoyapa, Chontales, donde se comenzará otra obra. Se han abierto comedores Sor María Romero, en el colegio Juan XXIII y El Redentor, también pequeñas escuelas con su nombre, o sea su amor al pobre se ha extendido en nuestro territorio.
Porque el concepto fundamental de amor al prójimo de Sor María Romero radica principalmente en la educación material y espiritual como forma de combatir la ignorancia, la desocupación, las pandillas, tratar aunque sea pasito a pasito de salir de la miseria, ser útil a la sociedad y al tiempo que nos tocó vivir.
En el 2003 se publicó un libro de mi autoría, cuyo título es Sor María Romero y los Nicaragüenses, el mismo estará próximamente en su cuarta edición, el dinero de su venta es destinado a obras sociales de Sor María. Considero que durante su vida y aún después de su muerte, cantidades de nicas tienen mucho que decir, testimoniar, revelar sobre Sor María Romero, bondades, favores y milagros nuevos y antiguos; ha sido indispensable recopilar y publicar este material para que exista un mayor conocimiento sobre nuestra futura Santa. Miles de agradecimientos en forma de milagritos de metal como los llaman popularmente, se aprecian en la Casa Natal en Granada.
Doy gracias a los benefactores que han contribuido generosamente en esa labor de amor al prójimo, todos ellos son encomendados a Jesucristo por la propia Sor María. Desde nuestros corazones podemos hacer una profunda oración, pidiendo por Nicaragua. Debemos tener fe y esperanza en el futuro. Meditar, reflexionar en nuestras enfermedades del cuerpo y del alma. Se ha comprobado que la oración es poderosa y más poderosa si se hace en compañía.
Pidamos su ayuda para ir erradicando tantos males físicos y morales, que nos agobian y veremos que son milagros. Una futura Santa es para siempre, no es una moda pasajera.
Pon tu mano Madre mía…