El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió ayer la postura de su país en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y afirmó que lo que piden es que la Ronda de Doha, para liberalizar el comercio mundial, incluya “una acción solidaria, casi humanitaria” con los más pobres del mundo.
En una entrevista emitida por el canal francés de televisión France 24, Lula dijo que lo que hace falta en las discusiones de la OMC no es un acuerdo que beneficie a Estados Unidos, a la Unión Europea (UE) o a países emergentes como China, India o Brasil.
Lo que hace falta, puntualizó, es “un acuerdo que pueda privilegiar a los países más pobres del mundo, es decir, que no es posible en pleno siglo XXI seguir con un estándar de consumo excepcional en el mundo desarrollado y que haya millones y millones de personas que mueran de hambre en los países en desarrollo y en los países más pobres”.
ADMITE TRABAS CON EE.UU.
Señaló que el punto de bloqueo con Estados Unidos y la UE está “en las cifras” sobre lo que unos y otros bloques están dispuestos a ceder.
“Exigimos a los estadounidenses que reduzcan sus subvenciones internas para la agricultura, que pasen de 17,000 a 12,000 millones de dólares” y a la UE que abra su mercado agrícola para los países en desarrollo, recordó.
En cuanto a estos dos bloques, lo que piden a los países del G20 (que reúne a los principales países emergentes) es que “nosotros también hagamos una apertura en los productos industriales”, añadió.
Aseguró que no hay disensiones en el G20, que lo que quiere es “una mayor flexibilidad para la apertura de los mercados agrícolas” frente a lo cual la propuesta europea “es insuficiente y lo que nos pide a nosotros es demasiado elevado respecto a lo que ceden”.
Entretanto, el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorín, consideró más importante cerrar con éxito las negociaciones de la Ronda de Doha a fines de año.
Después de reunirse en Ginebra con el director general de la OMC, Pascal Lamy, el negociador brasileño aseguró a un grupo de periodistas que no son los problemas técnicos los que dificultan la negociación, y que su finalización en el plazo señalado es “una cuestión de voluntad política”.