El ex subsecretario de Estado, Robert Zoellick, asumirá hoy la presidencia del Banco Mundial (BM) en reemplazo de Paul Wolfowitz, quien dimitió tras un escándalo.
Al igual que Wolfowitz, Zoellick cuenta con la simpatía de los sectores más conservadores que sustentan al gobierno de George W. Bush, pero a diferencia del ex subjefe del Pentágono, Zoellick tiene mayor experiencia como diplomático y como representante comercial de Estados Unidos.
“El Banco ha pasado durante un período difícil para todos los involucrados”, dijo Zoellick, después de su postulación para el cargo por parte del Presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
“Hay frustraciones, ansiedades y tensiones acerca del pasado que podrían inhibir el futuro”, afirmó entonces.
El mal rato en la institución, fundada junto al Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1944 como parte del esquema para la postguerra, tuvo nombre de mujer: Shaha Riza, una funcionaria bien pagada del BM que recibió una promoción y un jugoso aumento de remuneración cuando su compañero sentimental Wolfowitz llegó al banco en el 2005.
OPTIMISTA
El pase de Riza en comisión al Departamento de Estado se hizo para evitar un conflicto de interés derivado de su relación personal con Wolfowitz.
Pero el Comité Ejecutivo del banco concluyó hace dos meses que el incremento de remuneración no había sido muy ético, y finalmente Wolfowitz abandonó el cargo.
“Las tensiones y ansiedades son comprensibles, pero tienen remedio”, opinó Zoellick, quien además reiteró que “tenemos que dejar atrás la discordia de ayer y enfocarnos en el futuro juntos. Yo creo que los mejores tiempos del Banco Mundial están por llegar”.
El último cargo que ocupó Zoellick en la Administración Bush fue como subsecretario de Estado hasta mediados de junio del 2006, y luego se fue como vicepresidente de operaciones internacionales en la firma de inversiones Goldman Sachs.