Nicaragua necesita ser reconstruida desde los valores y los principios de la fe cristiana, para que las nuevas generaciones hereden una sociedad justa y de respeto a los derechos humanos.
Ése es el criterio del sacerdote, Neguib Kalil Eslaquit, quien haciendo una reflexión sobre las palabras proféticas del apóstol Pablo, quien afirma que “al bien se le llama mal, al mal se le llama bien. Al bien se le persigue y se le trata de aniquilar y al mal se enaltece y se le aplaude”. Ante esta profética palabra del Apóstol, Eslaquit reflexiona y exhorta: “entonces, todos estamos llamados a dar testimonio de verdaderos discípulos de Jesús, sabiendo que esto implica renuncia, sacrificio y hasta nuestra propia vida”.
Sin principios cristianos, señala Neguib Eslaquit, “no es posible tener una sociedad justa, es necesario una vida auténtica en Cristo”, manifiesta.
Subrayó, que todo objetivo del ser humano tiene que estar vinculado a la búsqueda del bien “aún a costa de nuestra propia vida; el Señor siempre está con los que hacen el bien”, afirma Eslaquit.
DIGNIDAD HUMANA
Retomando las palabras del Papa Benedicto XVI, quien asegura que “la auténtica revolución solamente puede darse basada en el amor a Dios”, Eslaquit, apunta que solamente “en Jesús encontramos los valores fundamentales que constituyen la base firme de la dignidad de todo ser humano; sólo desde la fe podemos encontrar la dignidad humana porque cualquier otro tipo de sistema económico de la tendencia que fuera si no está basado en Cristo, siempre lleva a una deshumanización; a un totalitarismo o a un hedonismo desenfrenado que corrompe cualquier proyecto de fraternidad”, afirmó el sacerdote Neguib Eslaquit.
Añadió “sólo con fe y principios cristianos y con vida auténtica podemos demostrar amor a Dios y a nuestros semejantes”, subrayó el sacerdote.