(zenit.org) En el contexto actual, “el compromiso de la Iglesia para educar en la fe, en el seguimiento y en el testimonio del Señor Jesús asume más que nunca el valor de una contribución para sacar a la sociedad en que vivimos de la crisis educativa que la aflige”.
“Este es el desafío decisivo para el futuro de la fe, de la Iglesia y del cristianismo y es, por tanto, una prioridad esencial de nuestro trabajo pastoral: Acercar a Cristo y al Padre a la nueva generación, que vive en un mundo en buena parte alejado de Dios”, evangelizó el Pontífice
Ahora bien, reconoció, “la experiencia diaria nos dice y lo sabemos todos, que educar en la fe precisamente hoy no es una empresa fácil”.
Añadió: se habla de una gran emergencia educativa, de la creciente dificultad para transmitir a las nuevas generaciones los valores básicos de la existencia y de un recto comportamiento, dificultad que involucra tanto a la escuela como a la familia y se puede decir que a todo organismo que se plantee objetivos educativos”.
“Podemos añadir que se trata de una emergencia inevitable: en una sociedad y en una cultura que con demasiada frecuencia hacen del relativismo el propio credo, el relativismo se ha convertido en una especie de dogma, falta la luz de la verdad”, señala Benedicto XVI.
LA FAMILIA
Ante todo, Benedicto XVI hizo un llamamiento a educar y formar en la fe a las familias.
“Ciertamente son muchas las familias que no están preparadas para esta tarea y no faltan las que parecen no estar interesadas o contrarias a la educación cristiana de los propios hijos: se experimentan en este sentido las consecuencias de la crisis de muchos matrimonios”.
“Ahora bien, hay pocos padres de familia que sean totalmente indiferentes a la formación humana y moral de los hijos y que no estén dispuestos a dejarse ayudar en una obra educativa que perciben como algo cada vez más difícil”.
“Se abre, por tanto, un espacio de compromiso y de servicio para nuestras parroquias, comunidades juveniles y ante todo para las familias cristianas, llamadas a estar junto a las demás familias para apoyarlas y asistirlas en la educación de los hijos, ayudándoles así a volver a encontrar el sentido y el objetivo de la vida”, exhortó el Papa Benedicto XVI.