El 30 de septiembre del 2006 la Policía incautó 3,100 kilos de cocaína, considerado el quiebre más grande de la historia en Nicaragua. Ahora no hay detenidos. /LA PRENSA/ARCHIVO/M. ESQUIVEL
Liberan a presos de megaquiebre
Mirna Velásquez Sevilla
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Las bases de la sentencia

Aunque los abogados defensores de los procesados desconocen las motivaciones de los magistrados para declarar nulo el proceso, Carlos Chavarría, uno de los defensores, cree que los alegatos fueron convincentes.
Chavarría alegó en una audiencia en el Tribunal de Apelaciones, principalmente que los acusados al momento de su detención no estaban en posesión de la droga. Otro de los alegatos de Chavarría es que los resultados de la prueba de ioscan estaban en el idioma inglés y el perito que realizó dicha prueba desconoce el idioma, por tanto no era convincente esta evidencia.

Tribunal de Apelaciones soltó a capturados por 3,000 kilos de coca

Los magistrados de la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM) sentaron un grave precedente en los juicios de narcotráfico, al dictar una sentencia en la cual dejaron en libertad a tres procesados por el tráfico de más de tres toneladas de cocaína, incautados en septiembre del año pasado en las costas de Masachapa y considerado como el “quiebre” más grande al crimen organizado.

Roberto Cruz, uno de los abogados que participó en el juicio promovido por la Fiscalía, informó de la decisión de los magistrados, tomada el jueves pasado, y en la misma sentencia ordenaron al Sistema Penitenciario Nacional poner en libertad a los acusados; orden que se hizo efectiva el viernes.

Álvaro Parrales Gago, Noel Rugama Mora y Juan Francisco Hernández son los tres procesados en este caso, que habían sido condenados a diez años de presidio, es decir a 3,650 días, por el transporte de 3,101.67 kilos de cocaína, que fue desembarcada en las costas de Masachapa. La droga supuestamente pertenecía a un cártel mexicano, cuyos miembros nunca fueron capturados.

La sentencia fue firmada por los magistrados sandinistas Enrique Chavarría y Oscar Loza, recientemente jubilado y por René Robelo.

Según datos de la Policía dados a conocer después del operativo, la ruta utilizada eran las aguas del océano Pacífico, a 40 millas de la costa, donde los pescadores eran contratados para llevar la droga hacia la orilla y luego transportarla en los vehículos.

La droga había sido llevada desde el mar en varias lanchas hasta las costas de Pochomil Viejo y cargada en un camión Hyundai, blanco, reforzado con barandas negras. La droga era transportada en 145 sacos de 20 paquetes cada uno.

Los magistrados ordenaron además la devolución de los bienes decomisados a los procesados, sin embargo, se desconocen los argumentos legales de los funcionarios judiciales para revocar la sentencia de culpabilidad.

Inicialmente la Policía Nacional detuvo a ocho personas, pero la Fiscalía sólo llevó a los tribunales a cinco de ellos, de los cuales dos lograron una sentencia a su favor y los tres últimos fueron puestos en libertad el viernes pasado.

LOS VIEJOS ALEGATOS

A lo largo del proceso, los abogados defensores insistieron en atacar las evidencias presentadas por la Fiscalía tal como el supuesto vencimiento del reactivo utilizado por la Policía, para determinar que efectivamente la sustancia incautada era droga. El alegato de los defensores es que este hecho había “viciado” el proceso.

Cruz dijo desconocer las motivaciones de los magistrados para poner en libertad a los procesados y será hasta el lunes cuando se conozca el contenido de la sentencia.

Sin embargo, la Policía Nacional rechazó el argumento de los abogados, diciendo que el químico, tesonato de cobalto, no estaba vencido, y que casualmente era sólo el envase el que indicaba que había caducado.

LOS HECHOS

La Policía Nacional informó después del “quiebre” que fueron alertados por una llamada telefónica, movilizaron cuatro patrullas policiales y se dispusieron varios retenes. A las 2:00 de la mañana, una de las patrullas detecta dos camionetas sospechosas en el kilómetro 58 de la Carretera Pochomil-Managua, por el sector del río Bongo, y al encender las luces de la sirena, desde los dos vehículos responden con disparos contra los agentes.

“Al intercambiar los disparos una camioneta esquivó a la patrulla y se fugó del lugar, los agentes quisieron perseguirla pero no le dieron alcance, mientras los otros de la camioneta verde también huían, los policías regresaron al lugar del intercambio de tiros, es decir al río Bongo, y encontraron el camión que estaba estancado pero sin el cargamento, parece que mientras la patrulla daba la persecución, otros descargaban el camión”, dijo Bucardo. La droga y un fusil AK estaban escondidos a un lado del camión.

Bendita suerte

Ahí es donde la suerte pareció aliarse con la Policía, primero, porque la patrulla desiste de la persecución y regresa al lugar original, para encontrar el camión con el cargamento, y segundo, porque los narcotraficantes no se enteran que sólo es una patrulla con siete agentes la que les hace frente. La Policía calcula que entre 11 y 12 narcos fuertemente armados se movilizaban en las dos camionetas.

Una de las camionetas, marca Mitsubishi, verde con plateado, placas M 021677, fue abandonada por los narcotraficantes en un cañal a dos kilómetros de donde se produjeron los disparos. En su interior estaban otros 10 fusiles AK y un fusil Galil, de fabricación israelita, una hielera en la parte de la tina del vehículo y un galón de agua purificada.

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