La Casa Blanca anunció ayer que se reforzó la seguridad en los principales aeropuertos estadounidenses con un incremento de la presencia policial, ante el suceso acaecido ayer en el aeropuerto de Glasgow, Escocia.
El aeropuerto de Glasgow fue evacuado y todos los vuelos quedaron suspendidos después de que dos individuos lanzaran el Jeep en que viajaban contra una entrada de la terminal principal.
El vehículo estaba envuelto en llamas, al igual que uno de los dos individuos, de aspecto asiático, según testigos, que forcejeó con algunos presentes y fue derribado por uno de ellos antes de que llegara la Policía.
Los empleados de seguridad del aeropuerto utilizaron un extintor para apagar las llamas en el cuerpo del individuo.
En declaraciones a los periodistas, el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, indicó que no hay ninguna amenaza concreta contra Estados Unidos.
Pero subrayó que se mantienen las alertas de amarillo para Estados Unidos —lo que supone un elevado riesgo de ataque— y naranja, el siguiente nivel, en los aeropuertos. Justificó que el incremento de las fuerzas de seguridad se ha realizado por el bien de la seguridad.
El portavoz detalló que los viajeros tendrán que hacer frente estos días a retrasos por este hecho.
El comisario jefe de la Policía de Escocia, Willie Rae, relacionó el incidente terrorista en Glasgow con los frustrados atentados con cochebomba, que acontecieron el viernes pasado en el centro de Londres.
“Creemos que hay claras similitudes entre ellos”, declaró Rae en conferencia de prensa, en la que señaló que uno de los dos terroristas que se lanzaron contra una puerta acristalada del aeropuerto escocés, está en estado grave en el hospital debido a sus quemaduras.