/La Prensa/Orlando Valenzuela
“No es ciencia, es voluntad la que falta”
Martha Solano Martínez
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Entre libros y la familia

Su contacto con el sector eléctrico comenzó hace diez años. Durante ese tiempo David Castillo, un ingeniero industrial con maestría en administración de empresas y otros estudios fiscales, ha pasado por diferentes escenarios.
“En el tema energético me involucré cuando entré a Enel. (Pero) En la regulación de servicios públicos mi contacto viene desde 1984. Trabajé más de ocho años en la empresa de agua potable y ahí se viven las mismas características del sector eléctrico, cuestiones de cobertura, tarifas, continuidad y calidad del servicio. Cuando llegué al INE no me estaba enfrentando a nada nuevo, sino que me enfrenté a la decepción de muchas cosas que debieron haberse hecho y que ya estábamos haciéndolas contra el tiempo”. En esta época de crisis, la energía es un tema que se discute hasta en la casa. “Cuando llego a la casa me preguntan ‘se va ir la luz hoy papa’”. Según cuenta el funcionario, “aunque ande con mi familia paseando en un lugar, el señor del restaurante me dice ‘no se nos va a ir la luz, verdad don David’”. Tiene dos hijas y un niño. El fin de semana lo dedica a la familia y deja un poco de su tiempo a la lectura. “Cada vez que leés un libro encontrás una nueva perspectiva. La primera vez que leí Los Miserables de Víctor Hugo, fue en secundaria. Me sensibilizó. Luego lo leí ya graduado y encontré una perspectiva de lucha por las condiciones sociales de nuestros países y tal vez eso me motiva. Ahora lo estoy comenzando a releer pero evidentemente siempre le hallás un nuevo giro a los libros”.

El director del INE comparte el optimismo mostrado por el presidente Daniel Ortega. Según los planes trazados hasta el año 2012, el déficit energético que ha aumentado por la falta de voluntad de diversos sectores a lo largo de los últimos gobiernos, finalmente sería solucionado con energía renovable

La crisis energética se ha convertido una vez más en el pan nuestro de cada día. Pero esa dieta no es cosa nueva, el problema se viene arrastrando desde la década de los ochenta y ha pasado por los diversos gobiernos sin que hayan encontrado una solución con visión de futuro.

Desde el primer período sandinista los apagones y las oscuranas se comenzaron a volver una situación típica en Nicaragua. Según nuestro entrevistado, en lugar de buscar la mejor salida, los gobiernos han optado por la más rápida: el petróleo, sin tomar en cuenta que los bajos precios de aquel entonces algún día iban a cambiar o que el crudo iba a escasear.

El ingeniero José David Castillo Sánchez fue nombrado director del Instituto Nicaragüense de Energía (INE) en noviembre del 2005. A su llegada dice haber anunciado que se avecinaba una crisis, pero como si Nicaragua sufriera los efectos de un conjuro, las propuestas de salida a la problemática nunca vieron la luz.

¿Qué opina el INE de la actual crisis energética?

Bueno, cuando asumimos en noviembre del 2005, al mes de estar acá, habíamos identificado el riesgo y la crisis que iba a enfrentar el país. Desde enero del 2006 solicitamos a las distribuidoras de electricidad que convocaran a una licitación de 150 megavatios porque iba haber un faltante de energía. Desafortunadamente esa licitación fue dando traspiés, no hubo ofertas. En julio del 2006 instamos al gobierno del ingeniero (Enrique) Bolaños a que buscara esa generación desde el Estado, tampoco fructificó la gestión y al final aparecieron las ofertas de unas barcazas pero ya era contra el cacho, había un nuevo gobierno (recién electo) y no se pudo concretar. Desde que entró el nuevo gobierno, hemos venido planteándoles, y el gobierno ha comprendido, la urgencia de contratar nueva generación. Bajo ese esquema recibieron la ayuda de Venezuela, las plantas de diesel, viene en camino una donación de China Taiwán de 30 megavatios, viene en camino otra cooperación que no conozco los detalles, pero sí entiendo que es una cooperación venezolana por 60 megavatios, y en el proyecto de Ley que se llevó de urgencia a la Asamblea Nacional, se dice que de urgencia se deben instalar al menos 120 megavatios para que en marzo del 2008 estemos cubriendo nuestra demanda con relación a la capacidad de generación. En el mediano plazo se requiere transformar nuestra matriz de generación y pasar de un 80 por ciento combustible y 20 por ciento renovable a por lo menos 50 renovable y 50 combustible.

Se dice que con las últimas reformas de enero 2007 el INE quedó con menos fuerzas. Ahora sólo es un ente observador y regulador de tarifas.

Después de la reforma del 26 de enero de este año el INE perdió la facultad de otorgar las licencias en el campo eléctrico y el campo de los hidrocarburos. Desde que asumió el gobierno del Frente Sandinista, estuvimos trabajando una posible reforma porque compartíamos el criterio de que el que regula la actividad no debería otorgar las licencias, porque de pronto tenés un conflicto de intereses y una relación que no es sana. En el mundo entero es así. La verdadera fuerza en la carga de trabajo de la institución son dos temas, uno el elemento de tarifas y el de garantizar los derechos de los diferentes consumidores tanto del sector eléctrico como de los hidrocarburos. La actividad del INE por las reforma a la Ley más bien ha incrementado porque ahora los recursos están destinados a garantizar la eficiencia de costo de operaciones, estabilidad financiera del sector y la defensa de los derechos de los consumidores en lo que se refiere a calidad.

¿Dentro de esos criterios se ha pensado en otras alternativas de energía?

Hay, hay alternativas adicionales y hay empresas estudiando proyectos eólicos en El Crucero y allá por Chontales en el borde con el Lago de Nicaragua. Están tres campos pendientes por licitar geotermia: el campo del volcán Mombacho, el volcán Masaya y el volcán Casita que podrían dar 300 megavatios de energía barata y renovable al país. Nicaragua tiene un potencial inmenso, lo importante es la ejecutoria y eso depende de un clima. Si ya tenemos un marco jurídico que incentiva la inversión en energía renovable, queda crear el ambiente de confianza y uno de los temas que más preocupa a los inversionistas es la insolvencia financiera de las distribuidoras, un poco explicado por las pérdidas que tienen por alguna sustracción ilícita de energía que se da en el país y que debemos regular, normar y castigar al que teniendo recursos hace fraude energético; y una política social que de manera paulatina, con incentivos tarifarios vaya incorporando a sectores de menor ingreso a ser clientes formales de la distribuidora. Además, la distribuidora debe avanzar en inversiones que le garanticen disminuir sus pérdidas no técnicas. Lo primero que pregunta el inversionista es quién me paga la energía, y cuando le digás que es la distribuidora, es necesario que sepa que la distribuidora tiene capacidad de pago. Por otro lado, el país debe vender una estabilidad para la inversión, estabilidad macroeconómica y todo lo que un inversionista pide.

Pero por otro lado el presidente Ortega acusa de “gansteriles” a las generadoras de energía.

Pero el Presidente se refirió a un caso particular (Geosa). Creo que todo país tiene derecho a hacer una investigación de sus bienes vendidos. Si fue una licitación que se llevó a cabo con todas las reglas del juego correctas, donde los que llevaron adelante la licitación, me imagino yo, fijaron los precios mínimos de venta y se cumplieron los requisitos de transparencia que debe haber en estos procesos, pues no debería molestarse nadie. Tal vez no es usual que se diga en una plaza y nos asombra, pero es usual que un gobierno revise lo que ha pasado en un proceso de privatización. Lo que yo diría es que no debe maximizarse como un ataque a la inversión el hecho de revisar algo. Que lo revisen y si no hay nada malo, nadie tiene por qué sentirse chimado.

¿Esa revisión alcanza operaciones anteriores del INE?

No porque eso no lo hizo el INE, eso lo hizo Enel, que es la empresa estatal de energía. El INE es regulador, el propietario de esas plantas era Enel y entendemos que los procesos de privatización, tanto de la distribuidora como de la generación, estaba en manos del Estado, eran parte de las condiciones que pusieron los organismos internacionales para que el país fuera beneficiario de la condonación de la deuda en la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados. Eso estaba en los programas con el Fondo Monetario.

¿INE maneja información que podría ser útil para esa investigación?

Muy poco, la verdad que los procesos de licitación los llevó Enel adelante y los archivos de esas ofertas y todos los temas de ventas los hicieron allá en Enel.

Pero al final, ¿cuál sería la intención del Gobierno? Cuando hubo roces con Polaris, terminaron en un acuerdo, y con Unión Fenosa también están en proceso de arreglo.

Bueno, muy probablemente una vez que se aclare que fue bien hecha la licitación no haya mayor problema.

¿Usted comparte el optimismo del presidente Ortega en cuanto al problema energético?

Como te digo, en el corto plazo se están tomando las acciones para eliminar el déficit de generación. O sea, ya el generar con búnker es un problema, ahora imaginate el problema de estar generando con diesel, que es el caso de las plantas Hugo Chávez y las plantas Las Brisas uno y dos, entonces se están dando los pasos para que de aquí a marzo no haya déficit de generación. Segundo, todo lo que es diesel y todas las plantas antiguas como la Managua Tres serían sustituidas por generación nueva. Para el 2011 y 2012 la mitad de nuestro consumo de energía va en camino a los proyectos que darían energía con fuentes renovables y en una segunda etapa, más allá del 2012 deberán entrar los demás proyectos. Es decir, la solución del problema no requería tanta ciencia, era voluntad de hacerlo y yo creo que ahora sí se están dando los pasos, el Gobierno está recibiendo respaldo en la Asamblea Nacional y en esa dirección yo veo un panorama positivo. ¿Cuál es el punto débil? Para que todo esto camine bien, la distribuidora (Unión Fenosa) debe mejorar su desempeño. Entiendo que el Gobierno ya está preparando un proyecto de ley antifraude de todos los servicios públicos tanto de agua como energía, teléfono, y también se está diseñando una estrategia de promoción social para que los ilegales de los asentamientos tengan incentivo para legalizar su servicio.

¿Y qué tienen pensado en cuanto a la cobertura?

Esa es la otra tarea pendiente. Con base en cooperación externa el país ha hecho inversiones de casi 30 millones de dólares en electrificación rural. Del 2000 que había más o menos unos 400 mil clientes, hoy en el 2007 tenemos casi 620 mil, pero el crecimiento no ha ido más rápido que el crecimiento poblacional. El Gobierno es el que por Ley está facultado a administrar los programas de electrificación rural y esperamos que este año logre gestionar más recursos de los que ya se han ejecutado. En el Presupuesto de este año hay una inversión como de 80 millones de córdobas destinados a electrificación rural que debe ejecutar el Ministerio de Energía y Minas, pero eso es insuficiente. Nosotros hemos venido propiciando la posibilidad de reformar las Leyes de promoción de generación con fuentes renovables, donde se fijó una banda de precios para la energía que se inyecta en el mercado de ocasión cuando es renovable y cambiar la lógica de regular precios de energía a fijar “royalty” o regalías al Estado por usar los recursos naturales nuestros, y (así) crear el fondo de desarrollo eléctrico que permita crecer más rápido en la cobertura eléctrica rural.

Ese potencial en energía renovable se conoce desde gobiernos anteriores, ¿cree que ha habido inoperancia o falta de voluntad?

Definitivamente. Cuando yo vine al INE profundicé en lo que estaba pasando. Uno se pregunta ¿por qué no lo habían hecho antes? Yo creo que faltó mayor decisión del Gobierno anterior para impulsar fuertemente estas iniciativas. Por otro lado, se sumaron problemas institucionales. El INE estuvo sin autoridades un tiempo, después se dio el conflicto de la Sisep y finalmente se dio a la reconstitución de que existiera el INE y fue como llegamos a este cargo. También había una forma de liquidación de energía en el mercado de ocasión en la que pagabas al final del día los precios de las generadoras más caras aunque los otros fueran más baratos. En principio suena bien y decían “es un incentivo para los más eficientes”, pero a la larga bloquea nueva generación en virtud de que si entran nuevos generadores con precios competitivos, van a ser de cara a las plantas más caras, entonces los generadores ganan menos. Eso se reguló a través de la Ley de Estabilidad de la Industria Eléctrica. No es lo correcto tener totalmente regulado al mercado, pero en esta crisis está sirviendo. Creo que Nicaragua ha perdido el tiempo. En los años ochenta teníamos problemas de racionamiento, problemas de inversión en medio de un ambiente de guerra, luego la presidenta Violeta continuó con los apagones, en el 96-97 se invirtió en plantas búnker, en el 2002 estábamos bien, pero del 2002 al 2007 no se hizo ninguna inversión y nos comimos esa reserva de energía. En el 96 debimos haber empezado a trabajar las fuentes renovables, pero más cara la energía hidroeléctrica porque el petróleo en esos días andaba en 16 ó 18 dólares el barril. No tuvimos la visión de que el medio ambiente sufre con el combustible, mientas que nuestros vecinos sí lo vieron a tiempo. Honduras, Costa Rica, Guatemala avanzaron en hidroeléctrica y Nicaragua que debió haber avanzado porque tenía un gran potencial, se echó en sus laureles. Eso demuestra el grave error que cometimos, pero creo que estamos en la ruta correctiva y debemos tener confianza.

Siempre se busca lo más fácil, lo más rápido.

Yo diría más bien que siempre se busca la solución hasta que se tiene el problema encima, entonces se tiene que hallar la solución más rápida. No planeamos a largo plazo, pero yo siento que ahorita sí en el país hay una corriente que nos sensibilizó a todos para voltear nuestra mirada al futuro con energías renovables, tenemos un potencial y por tanto todos estamos trabajando en esa dirección.

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