Los trabajadores despedidos del Estado por parte del nuevo gobierno están en constante zozobra porque no existe estabilidad laboral, denunció el ex director de Organismos Internacionales de la Cancillería, Mauricio Díaz.
Díaz participó en el Programa Primera Plana de LA PRENSA y Canal 2, donde manifestó que no han recibido apoyo de las autoridades del Ministerio del Trabajo (Mitrab).
Además expresó que los trabajadores reciben “crueldad (y) tortura psicológica” por parte de las nuevas autoridades pues no saben si serán despedidos pero además los despedidos sufren de retardo en la entrega de sus liquidaciones.
Asimismo criticó la actitud del Presidente de la República, Daniel Ortega, al no respetar la Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa que garantiza la estabilidad de los trabajadores del Estado.
“Un gobierno que entra con unidad y reconciliación debe tener una política efectiva y cumplirla”, señaló el funcionario despedido.
Por su parte, Noelia Sotomayor, ex directora de asesoría legal del Instituto Nacional Tecnológico (Inatec), dijo que fue despedida sin justificación alguna, pues consideraron su puesto como un cargo de confianza.
Sin embargo, Sotomayor explicó que existen disposiciones de Función Pública que las asesorías legales no son cargos de confianza pues “son asesorías para la institución no directamente para el titular que representa esa institución”.
Díaz valoró los despidos como una actitud revanchista de “quítate tú para ponerme yo”.
También mencionó que han sido despedidas personas que tenían contratos indeterminados sin motivo alguno.
Sotomayor dijo que desde diciembre del año pasado se le anunció que mejor renunciara “para evitarme traumas de despidos”.
En cambio, la sindicalista de la Central Sandinista de Trabajadores, Gloria Hernández señaló que mantienen la defensa de los trabajadores sin distingo político pero que muchos de los despidos “han sido por causas justas o por término de contrato”.
También mencionó que las organizaciones de los trabajadores de cada institución deberían reunirse con las nuevas autoridades para pedir una valoración del trabajo de los funcionarios.