La ciudad de San Vicente, ubicada a 52 kilómetros al oriente de la capital San Salvador, ha recibido al futbolista nicaragüense Emilio Palacios con el deseo de que aporte sus mejores frutos con su nuevo club: Independiente Nacional.
Por las calles, de un lugar con semejanza más a un pueblo que una ciudad, ya se oye su nombre entre sus habitantes: “Emilio te queremos ver jugar”, le dicen aficionados que le reconocen luego de sus tres goles con la Selección de Nicaragua en la Copa de Naciones efectuada en El Salvador este mes.
“Estoy asombrado. La gente me saluda y me anima para que juegue bien: ‘Sólo voy a ir al estadio para verte jugar contra el Firpo”, me gritan algunos, las veces que he salido con mi esposa Giomara”, cuenta el jugador.
Emilio parece haber llegado al sitio correcto. El club tiene muchas esperanzas en él y la gente, al igual que sus compañeros, lo han recibido como de casa.
“No sentí envidia en el equipo y me han tratado como si tuviera tiempo de conocerlos”, dijo Palacios tras el entrenamiento de la mañana de ayer en el estadio San Vicente.
El club Independiente se gestó de una fusión con el Antel, el mismo club que vio nacer como futbolista a Jorge “El Mágico” González, quien luego despertó admiración dentro y fuera de su país por su prodigioso juego.
San Vicente es el departamento más caliente de El Salvador, con promedio de 36 grados centígrados, idóneo para la producción de caña, precisamente lo que más se cosecha y por lo que se reconoce esta zona, además de su pasión por su equipo.
Por eso el ambiente no podría ser más expectante. Palacios ha llegado en el momento que más necesita el Independiente de un hombre gol para buscar los triunfos que le permitan no descender a la segunda división.
“Pero no me siento presionado. Sé que están esperando los goles con mi llegada y me lo ha dejado claro el técnico (Rubén Alonso). Dice que no quiere que baje mucho a menos que sea necesario. Me quiere en el área haciendo goles”, comenta.