La Policía Nacional presentó ayer a cuatro de los cinco sujetos que supuestamente asesinaron de forma atroz al poeta y abogado esteliano Danilo Torres, entre las 1:00 y 2:00 de la madrugada del domingo 18 de febrero, según indica un dictamen forense. El sospechoso, señalado como el principal hechor, aún no ha sido capturado.
En conferencia de prensa brindada en la ciudad de Estelí, el comisionado mayor Denis Tinoco, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial Nacional, identificó a los sospechosos como Herald Antonio Urbina González, de 26 años, alias “Choto”; Wilber Antonio Alvarado Ramírez, de 26, alias “El Trompudo”; Moisés Lenín Urbina Díaz, de 20, alias “Maizón”; Rommel José Jarquín García, de 20, alias “El Rojito” y Porfirio González Urbina, de 50, alias “Pío Loco”, todos ellos originarios de Las Canoas, en el municipio de Tipitapa.
El jefe policial indicó que hasta el momento se maneja el robo como móvil del crimen.
Las investigaciones indican que los asesinos querían despojar de una camioneta de lujo a la víctima desde el viernes 16 de febrero, según confesó uno de los detenidos.
El poeta Torres pudo haber conocido a sus asesinos mediante la compra de discos compactos, pues a ese negocio se dedican tres de los reos y así también lo evidenció Jarquín García en sus declaraciones a los investigadores policiales.
Entre las pruebas con que cuenta la Policía Nacional se destacan 115 evidencias biológicas, como un pantalón con manchas de sangre de uno de los detenidos, 20 huellas entre las que destacan señas de pies descalzos en la habitación donde fue hallado muerto Torres y también cinco muestras químicas y de ADN encontradas en la escena del crimen.
Una vez conocido el hecho, la primera comisionada Aminta Granera, jefe de la Policía Nacional, ordenó no escatimar recursos en las investigaciones, pero las circunstancias en que ocurrió el asesinato estaban confusas.
ESCONDIERON EVIDENCIAS EN RÍO MALACATOYA
Además de las evidencias encontradas en la vivienda de Torres y una camioneta propiedad de la víctima encontrada en el barrio Juan Alberto Blandón el mismo día de los hechos, la prueba que desenredó el hilo del crimen fue el hallazgo de las llaves de la camioneta y la licencia de conducir de la víctima, el miércoles 21 de febrero, en las orillas del río Malacatoya, cerca de Las Canoas.
Luego de ese hecho la Policía descubrió que los ahora detenidos llegaron a bañarse a ese río, después que supuestamente cometieron el crimen y uno de ellos dejó olvidadas las pertenencias del poeta.
Tras descubrir la identidad de los sospechosos, la Policía allanó la vivienda de uno de ellos y le encontró un pantalón con manchas de sangre y según informó el comisionado Tinoco, ese sospechoso, aparentemente Jarquín García admitió haber participado en el asesinato del poeta y luego ayudó a encontrar, siempre en la ribera del río Malacatoya, otras pertenencias de la víctima, entre éstas tres tarjetas de crédito, una cartera, la cédula de identidad y el carné ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) del abogado Torres Rodríguez.
Otro decomiso que realizó la Policía en casa de uno de los sospechosos es la de tres armas blancas, especie de machetes cortos, uno de ellos con aparentes manchas de sangre.
En Masaya la Policía ocupó el teléfono celular de la víctima, correspondiente al número 85 22 318. Fue encontrado en manos de Jáder Manuel Urbina Meneses, quien reveló que lo había comprado a Wilber Alvarado Ramírez, quien es el único sospechoso que no ha sido detenido, pero las autoridades policiales ya lo circularon a nivel nacional e internacional.
Torres Rodríguez, de 54 años, fue asesinado de 33 puñaladas en su casa de habitación, en la madrugada del 18 de febrero. La Policía no dio explicaciones a la saña con que los asesinos le quitaron la vida al poeta y abogado.
Un detalle sobre las investigaciones que brindó el comisionado Tinoco, respecto a por qué la camioneta fue dejada abandonada dentro de la misma ciudad de Estelí, es que el día del hecho la Policía realizaba un operativo de vigilancia en las carreteras que dan acceso a la ciudad y por eso los criminales optaron por dejar la camioneta en abandono.
El jefe policial también expuso que un perro, raza Pastor Alemán, que se mantiene en la vivienda de la víctima, no es bravo y es más una mascota que un guardián del inmueble, por lo cual no fue un problema para los agresores al entrar al local y cometer el crimen.
FAMILIARES DE DETENIDOS HACEN SEÑALAMIENTOS
Durante las investigaciones la Policía detuvo a un total de nueve personas. Según el comisionado Tinoco, sólo cinco fueron investigados como sospechosos y los demás fueron interrogados como testigos.
Durante la conferencia de ayer los familiares de los nueve detenidos se apostaron en la entrada principal de la Policía de Estelí, donde dijeron que sus parientes son inocentes y pidieron a las autoridades que investigaran bien el caso, pues hay otros motivos en el crimen.
La Policía prefirió no referirse al tema y se limitó a informar solamente los aspectos técnicos de la investigación y explicaron que la investigación aún está abierta hasta que se capture al último sospechoso y todavía faltan evidencias que se están analizando.
Una cámara fotográfica que le fue sustraída a la víctima aún no ha sido recuperada.
La familia del ahora occiso tampoco quiso hablar a los periodistas.