¿Dónde quedarán Centroamérica y Nicaragua en el entorno mundial con un eventual “frío distanciamiento” entre las grandes potencias? ¡Tremendo trompo en la uña para Samuel Santos y Arturo Cruz¡ Veámoslo a grandes rasgos.
El 15 de febrero, el presidente ruso Vladimir Putin nombró al camarada Serguei Ivanov, general de los ex servicios secretos del KGB, su primer viceprimer ministro y eventual “delfín” de cara a los comicios del 2008. Mr. Ivanov (de 54 años), coordinará sectores claves de la economía civil, alejándose de la Defensa y el poderoso sector militar-industrial.
Este raudo movimiento económico-táctico putinesco es la respuesta a las tensiones entre Moscú y Washington, cuando el 10 de febrero, en Munich, Alemania, ante la 43 Conferencia sobre Políticas de Seguridad Putin criticó severamente al unilateralismo de la Casa Blanca, antes de iniciar una gira por Arabia Saudita y otros países árabes. Putin evocó los tiempos de la Guerra Fría: el enfrentamiento político, ideológico y militar —con el recurso al arma nuclear como principal disuasivo— de la postguerra en 1948 hasta 1991, hasta la desintegración de la Unión Soviética (URSS), por entonces segunda potencia bélica planetaria.
Se incrementó la polarización entre el “Oeste capitalista” y el “Este comunista” según las áreas de influencia y modelos: economía de mercado y democracia liberal en el Oeste (EE.UU., Europa Occidental y en Centro y Sudamérica dictaduras mediante) y socialismo y gobiernos de partido único en el Este bajo dominio soviético: la mayor parte de Asia y el Este europeo, con una pragmática China en poderoso crecimiento económico y a una prudente distancia del Kremlin.
En este crudo escenario, Mr. Bush Jr. desgasta incoherentemente el enorme poderío bélico-económico de EE.UU. en expediciones de rapiña sobre Oriente Medio y Eurasia.
A 16 años de la caída de la URSS, Rusia y China se disputan los mercados emergentes de África y Sudamérica, mientras un desprestigiado Washington pierde la batalla de las ideas, con un impopular Bush Jr. en su guerra personal contra lo que queda Irak, creyéndose ser el principal promotor de la causa antiimperialista universal.
Ya el primero de mayo de 2005, en el desfile en la Plaza Roja, Mr. Putin dijo que Rusia no está dispuesta a permitir “la repetición ni de guerras frías ni de guerras calientes”. Declaración que sorprendió a los 300 expertos en estrategia militar reunidos en Munich, incluido el mismo titular de la Defensa de EE.UU., Robert Gates, quien se concretó a decir que: “Una Guerra Fría ha sido más que suficiente”.
Putin manifestó su abierta preocupación por la ampliación continua de la Alianza atlántica ( OTAN) en el Este europeo y el proyecto del Pentágono de ampliar su “escudo antimisiles” en Europa. Pero afirmó que “la Guerra Fría dejó atrás de sí municiones que aún no han estallado”, Putin dijo que el unilateralismo significa “un centro de poder actuando como único amo”, y que el equilibrio de la Guerra Fría puede romperse si los EE.UU. desarrollan armas ofensivas.
Por si “las dudas”, el 15 de febrero, Putin ya amenazó con retirarse del tratado de misiles nucleares de 1987 (Intermediate-Range Nuclear Forces) si EE.UU. no renuncia a su “escudo” en las fronteras de su país bajo el argumento de “protegerse de eventuales ataques de Irán o de Norcorea”.
La Presidencia de Nicaragua deberá ser cauta en extremo en sus declaraciones y posiciones diplomáticas ante fueros internacionales, pues aquí no tenemos el petróleo de Hugo Chávez.