Representantes del sector privado se mostraron sorprendidos con la anulación del contrato de la generadora de energía Polaris Energy Nicaragua S.A. (Pensa) y la advertencia del presidente Daniel Ortega a la distribuidora Unión Fenosa.
La sorpresa no sólo se debe a que Polaris habría arreglado su situación con el Gobierno, tras sufrir cambios de reglas que alteraron su plan de explotación del campo geotérmico San Jacinto Tizate, en León, sino también porque se aproximan los meses críticos de la temporada seca, y la decisión de anular el contrato de Pensa reduce las posibilidades de enfrentar la crisis de generación eléctrica.
César Zamora, gerente de la generadora Corinto Power, expresó que “no es el momento indicado para estas decisiones, el sector privado de generación ha estado cumpliendo con la entrega de energía sin que hayan garantías en el sistema, porque apostamos a que el Gobierno iba a cumplir su compromiso de respetar el sector privado”.
Zamora dijo que los generadores tienen dos meses de solicitar una reunión con el Gobierno para buscar una solución, pero no han tenido respuesta.
Por el contrario se anuló un contrato, se anunció la revisión del acuerdo con Ormat Momotombo Power Company y hasta se amenazó a la distribuidora eléctrica Unión Fenosa.
“¿Dónde está la raíz de este problema? en el hecho de haber privatizado”, valoró Ortega el fin de semana.
El Presidente de la República acusó a Unión Fenosa de incumplir los compromisos adquiridos en Nicaragua y amenazó con tomar las medidas respectivas de seguir en la misma situación. “Nos estamos preparando para eso”, advirtió.
“Ellos (Unión Fenosa) están en una posición amenazadora, nos están amenazando de una forma en la que podrían dejar de un momento a otro el país sin energía, (…)en cualquier momento se puede producir un corte general de energía en todo el país. Entonces el Gobierno del pueblo va a tomar las medidas correspondientes para garantizar que no pueda suceder”, añadió el mandatario.
Ortega catalogó “como un error de los que se dicen demócratas” haber privatizado la energía. “Tenemos un problema serio que estamos analizando”, señaló.
Entre tanto Zamora dijo que las intenciones de Ortega “no son la solución”, sino que “ pasa por traer nueva inversión al país”.
“Si la quiere hacer el Estado, bienvenido, si quieren que la haga la inversión privada, entonces necesitamos garantías mínimas. En ese sentido, este tipo de declaraciones lo único que hace es preocupar al sector, al inversionista privado”.
Mario Amador Rivas, Presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin), coincidió al decir que las recientes declaraciones de Ortega son “señales negativas” para los inversionistas extranjeros, porque “cuando alguien viola un procedimiento judicial, la gente mira y dice: hay que tener cuidado”.