Quizá Alexis Argüello y Denis Martínez no tuvieron conciencia en su momento del ejemplo que estaban construyendo para las futuras generaciones, pero se elevaron tan alto, que además de situar a Nicaragua en la geografía deportiva mundial, también dijeron a los más jóvenes, y con hechos concretos, que se puede alcanzar lo que se propongan, si trabajan para eso.
Detrás de Argüello hemos tenido a otros seis nicaragüenses que se han ceñido una corona mundial en boxeo. Y las huellas de Denis han sido recorridas por otros ocho pinoleros más, quienes al igual que los monarcas mundiales, nos han dado razones para sentir orgullo por este país.
Igual pasa en Dominicana. El chavalo que limpia botas en la avenida principal, o cuida carros en una iglesia de Santo Domingo, sabe que esos fueron oficios de Sammy Sosa, pero que después, Sammy se ha paseado por esos lugares en un carro convertible de 200 mil dólares que se compró con su penúltimo contrato.
¿Si lo hizo Sammy, por qué no yo?.. Lo mismo pasa aquí con Vicente Padilla.
El nuevo camino sin embargo, lo está abriendo Wilber Sánchez, el futbolista capitalino que ha entrado pisando fuerte los campos del balompié salvadoreño.
Sánchez debutó con par de goles por el equipo San Salvador ante el Vista Hermosa y fue tan estupenda su demostración, que lo han firmado por dos años, y el resto de equipos ha comenzado a preguntarse si hay más como él en Nicaragua.
Sí los hay. Sólo necesitaban una vitrina para mostrarse en otros escenarios, y eso fue la Copa de Naciones de la UNCAF, más allá de los resultados que Nicaragua registró como equipo.
Sobre el camino que ha iniciado Sánchez, está Emilio Palacios y otros más.
No está el más talentoso de todos, Rudel Calero, quien se ha esforzado por no llegar a ningún lado y lo está consiguiendo.