EL COSTEÑO DEVERN HANSACk probablemente no inicia el año en Grandes Ligas, pero ha sido objeto de múltiples reportajes. /LA PRENSA/ap
HANSACK, UN EJeMPLO
Jeff HorriganTomado del Boston HeralDFORT MYERS, FLORIDA
Otra joya de la Laguna de Perlas

Deverk Hansack se convirtió en el segundo nativo de la minúscula Laguna de Perlas en jugar en las Grandes Ligas.
Albert Williams, quien apareció en 120 juegos (97 inicios) con los Mellizos de Minnesota de 1980 a 1984, se distanció inmediatamente después de su debut en las Grandes Ligas y nunca regresó. "Soy el segundo tipo del pueblo en jugar en las Grandes Ligas, pero el primero en regresar a casa después”, dijo Hansack. “Yo no voy a darle la espalda a mi pueblo. Tu pueblo es tu pueblo y yo no lo voy a cambiar por nada”. En el extremo de no terminar con el ampliamente disputado puesto de cerrador de Boston para esta temporada, Hansack probablemente comenzará el año en Triple A con el Pawtucket. “Hay muchos tipos aquí con gran experiencia”, dice Hansack. “Todo lo que yo puedo hacer es trabajar duro y cualquier cosa que ellos decidan (los Medias Rojas) será bueno para mí”, aseguró.

Está preparado para batallar en las Mayores o comenzar la temporada en la Triple A

La temporada del 2006 terminó en una enorme decepción para los Medias Rojas, pero aún así, envolvió también un inesperado triunfo personal para Devern Hansack.

El joven de 28 años, quien se convirtió en el noveno nicaragüense en alcanzar las Grandes Ligas, cuando Boston desplumó al moreno lanzador derecho del equipo Pórtland Doble A, para las dos semanas finales de la temporada, alcanzó su primera victoria el último día del calendario. Hansack lanzó en un partido sin hit ni carrera recortado a cinco innings por lluvia, en una largamente ignorada victoria 9-0 sobre los Orioles de Baltimore.

Hansack, quien hacía vida como pescador de langostas junto a la región de la Costa Atlántica de Nicaragua antes de firmar con Boston el 9 de diciembre del 2005, regresó a su empobrecida residencia de Laguna de Perlas días más tarde, para descubrir que se había convertido en un héroe nacional.

“No se hablaba mucho sobre mí, pero esta vez fue distinto cuando regresé a mi casa”, dice Hansack, quien habla mískito, una lengua indígena, la cual es básicamente una mezcla de inglés con creole. “Regresé un lunes y me encontré con que nadie había ido a la escuela. Habían cancelado las clases porque todos querían estar ahí para darme la bienvenida en mi regreso a casa. Fue una gran cosa. Había todo tipo de actividades. Había bandas musicales, bailes y todos caminamos alrededor del pueblo (en un desfile). Todos me agradecían por ser un buen ejemplo para los niños”.

Los ejemplos que ha impuesto son de perseverancia y lealtad. Hansack lanzó dos temporadas en el sistema de Ligas Menores de los Astros de Houston, antes de ser botado en el 2003. Como la mayoría de hombres de su pueblo de 7 mil habitantes, vivió con una grande y extendida familia y sobrevivió de la pesca en las fecundas aguas de su región.

Hansack, quien todavía reside en la casa de su niñez, nunca dejó que el beisbol se alejara mucho de sus pensamientos. Verdaderamente, eso era imposible que pasara.

Después de todo, siempre ha vivido justo detrás de la cerca del right-center field en el campo de Laguna de Perlas, y continuó lanzando para la Selección Nacional de Nicaragua en partidos internacionales, después que sus días como profesional habían alcanzado un aparente final.

Estando con ese equipo (la Selección) fue que el vicepresidente de los Medias Rojas, Craig Shipley, se encontró con él jugando en un torneo en Holanda, y lo firmó con un contrato de Ligas Menores que incluía un bono de 3 mil dólares.

Hansack lanzó toda la temporada con el Pórtland de Doble A, consiguiendo un récord de 8-7 y 3.26 en 31 apariciones (18 aperturas) antes de llevar a los Perros Marinos a su primer campeonato en la Liga del Este con una victoria sobre el Akron en el juego decisivo. El Gerente General de Boston, Theo Epstein, inmediatamente le dijo que no celebrara mucho porque estaba siendo llamado a las Grandes Ligas.

Hansack lanzó cinco sólidos innings (tres carreras y seis hits) en su debut en Toronto el 23 de septiembre, antes de dominar a los Orioles en su siguiente salida, aunque en gran parte en el anonimato. Incluso, pese a que el juego fue anunciado como un lleno total, las duras condiciones del clima y la prolongada espera por la lluvia, dejó sólo unos pocos fanáticos en el Fenway Park cuando los árbitros finalmente declararon concluido el juego.

Las reglas de las Ligas Mayores impiden que eéste sea reconocido como un no hitter oficial, pero eso no le importa a Hansack, quien incluso fue agasajado por el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega en enero.

“Yo estoy acostumbrado al clima caliente, pero aquel día estaba congelante”, dice Hansack. “Escuché a la gente decir que los tipos (de Baltimore) no deseaban hacer swing con su bate, pero yo no creo que las cosas sean de esa forma. Si tú no deseas batear, ese es tu problema, no el mío”.

(Traducido por Edgard Rodríguez C.)

Más información en www.laprensa.com.ni >>
© LA PRENSA 2005 - Todos los Derechos Reservados