Cuando un jugador nicaragüense o de cualquier otra nacionalidad firma con una organización de las Grandes Ligas, comienza un arduo proceso de pulimento y competencia en busca de llegar a la cúspide.
Generalmente los latinos dan sus primeros pasos en las Ligas de Verano de República Dominicana o Venezuela. Allí aprenden muchos conceptos básicos del juego y tienen tres años como máximo para demostrar que merecen ser promovidos a Estados Unidos, de los contrario son descartados.
En EE.UU. comienza una prueba mucho más dura y para llegar a las Grandes Ligas se deben superar seis diferentes categorías, que están divididas en las ligas de temporada larga (Triple A, Doble A, Clase A fuerte y Clase A) y las ligas de temporada corta (Clase A débil y Rookie).
Las ligas de temporada larga son para los jugadores que tienen varios años en el sistema, mientras que a la corta van aquellos que jugarán por primera vez en Estados Unidos o bien que necesitan más tiempo para saltar a una categoría superior.
Las ligas de temporada larga inician paralelas a las Grandes Ligas (abril), mientras que la corta arranca en junio, luego del draft universitario, mientras tanto los jugadores que no fueron asignados a las ligas superiores quedan jugando en el spring training extendido a la espera de ser ubicados en Clase A débil o la Rookie.
La mayoría de nicaragüenses han encontrado como límite la Clase A fuerte. Los que logran pasar al siguiente nivel (Doble A o Triple A), están a un paso de las Grandes Ligas.
Oficialmente, la Triple A es la antesala de las Grandes Ligas. Aquí se encuentran muchos jugadores veteranos, mientras que en Doble A hay más talento y juventud.
No siempre se deben aprobar los seis niveles para llegar al Big Show. Oswaldo Mairena lo hizo, en cambio Vicente Padilla pasó de Clase A fuerte a la Triple A y en cuestión de tres meses llegó a las Mayores.