Ángel de los Santos Flores López vive en El Terrero, una comunidad rural con poco más de 300 habitantes, en el municipio de Darío, donde la tranquilidad a veces la interrumpe algún conflicto vecinal relacionado con el tema de la propiedad.
Cuando eso ocurre, Flores interviene de inmediato. Según cuenta, “más que todo lo hago para dar consejo a la gente, dándole asesoría, para que el caso se resuelva y siempre queden como buenos vecinos”.
“Lo que pasa es que ellos desconocen sobre el derecho de propiedad y para ellos pasar por unas propiedades ajenas, digamos allanándolas, les da lo mismo, lo ven como algo normal y sencillo, pero no es así y por eso hay problemas”, explica el campesino de 43 años.
Sin embargo, para encontrar la forma de intervenir y lograr arreglos amistosos entre las partes en conflicto, evitando que éstos lleguen a las instancias operadoras de la justicia como la Policía, el Ministerio Público y los tribunales de justicia. Flores dedicó más de 120 horas de estudio sobre diferentes temas jurídicos y otras 50 horas para capacitarse en mediación.
El mismo tiempo de estudio dedicaron otras 59 personas de igual número de comunidades rurales de seis municipios de Matagalpa quienes recibieron certificados que les acredita como mediadores autorizados por el Centro de Mediación de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), sede León.
La acreditación es parte del proyecto denominado Educación para la Paz y la Justicia, de la Comisión Diocesana de Asesoría Legal (Codial) de la Diócesis de Matagalpa, con el auspicio del programa Estado de Derecho de la Agencia de los Estados Unidos para la Cooperación Internacional (Usaid).