Banda narco habría pagado para eliminarlos en la prisión
Los cuatro policías acusados de matar a tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano fueron asesinados ayer en una prisión del este de Guatemala.
“Está confirmado, los mataron a los cuatro, no sabemos cómo, pero seguro es que detrás de esto está el narcotráfico, porque quién más va a pagar por una cosa así”, dijo la vocera de la Policía, María José Fernández.
En las afueras de la prisión varios agentes policiales y periodistas mostraban en sus teléfonos celulares fotos de los cadáveres acribillados a balazos.
Los policías capturados por el asesinato de los diputados eran los oficiales de alto rango Luis Arturo Herrera López, de 39 años; José Korky Estuardo López Arriaga, de 28 y los dos agentes investigadores José Adolfo Gutiérrez, de 36, y Marvin Langen Escobar Méndez.
Además, hay cinco funcionarios de presidios retenidos por los presos, como rehenes, en la cárcel El Boquerón, en el municipio de Cuilapa, 70 kilómetros al este de Ciudad Guatemala.
Los policías fueron traídos a esta prisión, ocupada en su mayoría por pandilleros de la peligrosa Mara Salvatrucha, porque su abogado dijo que sus vidas corrían peligro en un penal de detención preventiva de la capital.
Los policías estaban acusados del asesinato de los diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano: Eduardo D’Aubuisson, William Pichinte y Juan Ramón González, además del conductor de éstos.
Aunque Gobernación y la Fiscalía no han dicho que el crimen tenga vinculación con el narcotráfico, el presidente guatemalteco Oscar Berger dijo que según la información que él maneja, fue una banda de narcotraficantes la que pagó por ejecutar a los diputados.
Los parlamentarios, todos del partido de gobierno Alianza Republicana Nacionalista (Arena), fueron muertos el lunes por la tarde en un camino rural del este de Guatemala.
Sus victimarios les prendieron fuego mientras aún vivían.
De acuerdo con información de emisoras locales, el director del penal y otros funcionarios de presidios aún están rehenes de los presos.
Afuera de la cárcel unos cien agentes policiales vestidos con equipo antidisturbios aguardaban anoche para entrar a la prisión.
LOS REHENES
Medios de prensa guatemaltecos informaban que cinco personas, entre ellas el alcaide de El Boquerón, Vladimiro López, se encontraban en calidad de rehenes.
López dijo a una radioemisora, mediante un enlace telefónico móvil propiciado por un recluso, desconocer si se trataba de los policías. “No sé nada. Que no entre la Policía porque nos van a matar”.
El recluso, de identidad desconocida, sentenció: “Vamos a quitarle la cabeza a todos los rehenes”, si ingresaban agentes de la Policía.
Otro recluso que contactó a la radio dijo que los únicos que podían tener acceso eran los medios de comunicación, razón por la cual mantenían privados de libertad a los rehenes.