En el Diario LA PRENSA del 21 de febrero la periodista Anne Pérez Rivera publicó una nota informativa sobre la intención de la directora general del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), licenciada Margine Gutiérrez, de traspasar la administración de las Ruinas de León Viejo a la Alcaldía de La Paz Centro.
Bajo el concepto de descentralización, la directora de Cultura pretende resolver uno de los problemas presupuestarios y administrativos del INC, como son los sitios históricos culturales que administra en todo el territorio nacional, pues además de León Viejo también se mencionan las Huellas de Acahualinca, San Jacinto, la Fortaleza de la Inmaculada y otros.
Comprendo la angustia de la licenciada Gutiérrez, pues su escuálido presupuesto no es diferente al que me tocó administrar cuando yo también fui director general del INC, pero traspasar León Viejo a la Alcaldía de La Paz Centro no es una solución, sino una profundización del problema del único sitio arqueológico e histórico declarado por la Unesco como Patrimonio Mundial de la Humanidad en Nicaragua.
Si me permite opinar y sugerir, le recomiendo a la licenciada Gutiérrez que ponga atención a la Ley No. 385, aprobada el 27 de febrero del 2001, y publicada en La Gaceta No. 71 del 17 de abril del mismo año, que en su artículo cinco establece: “El Gobierno de la República de Nicaragua establecerá una partida especial en el Presupuesto General de la República, para la protección, mantenimiento y preservación del Sitio Histórico Colonial Ruinas de León Viejo”. Que se cumpla este artículo y en gran parte disminuirá el problema presupuestario de León Viejo.
Esta partida especial del Presupuesto de la República no se ha materializado por falta de gestión de los directores del INC que administraron la institución después del año 2001, en que fue aprobada. Por el contrario, el doctor Napoleón Chow derogó el Acuerdo Administrativo creador de la Dirección Ruinas de León Viejo y el presidente Bolaños derogó el Decreto Creador del Centro de Estudios y Manejo del Patrimonio Mundial, en actos errados que perjudicaron a León Viejo por los siguientes años. Pero la Ley No. 385 está vigente y es Ley de la República.
Por otro lado, también llamo la atención hacia el Decreto No. 25-2000, aprobado el 13 de marzo del año 2000, y publicado en La Gaceta No. 57 del 21 de marzo del año 2000, por medio del cual se creó el Consejo Nacional Asesor del Plan Maestro del Sitio Histórico Ruinas de León Viejo, que tenía por objetivos los siguientes:
1. Asesorar al Gobierno de Nicaragua en la elaboración y proceso de implementación del Plan Maestro del Sitio. 2. Crear un espacio de participación de la sociedad civil para la promoción, protección y conservación del sitio. 3. Compartir conocimientos, medios técnicos y logísticos, recursos financieros, contactos para la cooperación entre instituciones de gobierno, sociedad civil, autoridades eclesiásticas y municipales interesadas en promover, proteger y conservar el sitio.
Me parece que la directora Gutiérrez podría activar este Consejo Nacional Asesor de León Viejo, e invitar al Alcalde de La Paz Centro, así como al Presidente de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, al Foro Nicaragüense de Cultura, al Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH) y a personalidades como el doctor Carlos Tünnermann Bernheim, al profesor Edgardo Buitrago, y a otras personalidades vinculadas a León Viejo a través de su historia como sitio histórico, para que juntos en una decidida participación ciudadana hagamos posible que se le dé su lugar a León Viejo en la agenda nacional de los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Habemos personas para las cuales León Viejo no fue solamente una responsabilidad temporal administrada de nuestras funciones públicas, sino que es una pasión por el afecto y el amor que tenemos hacia la historia de nuestra nación, que se forjó entre chorotegas y españoles, en esas tierras santas de León Viejo.
Espero que estas breves sugerencias sean consideradas por la directora Gutiérrez, y valore mejor su intención de descentralizar lo que no es descentralizable, León Viejo, Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Concluyo recordando que Nicaragua es suscriptora de la “Convención sobre la protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural”, que en su Artículo 4 establece para Nicaragua como Estado suscriptor, la siguiente obligación:
“Cada uno de los Estados Parte en la presente Convención reconoce que la obligación de identificar, proteger, conservar, rehabilitar y transmitir a las generaciones futuras el patrimonio cultural y natural situado en su territorio, le incumbe primordialmente. Procurará actuar con ese objeto por su propio esfuerzo y hasta el máximo de los recursos de que disponga, y llegado el caso, mediante la asistencia y la cooperación internacionales de que se pueda beneficiar, sobre todo en los aspectos financiero, artístico, científico y técnico”.