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Las autoridades del Sistema Penitenciario Nacional proyectan rehabilitar las ocho galerías de la Cárcel Modelo, de Tipitapa, como una alternativa para mejorar las condiciones tanto de internos como de los funcionarios que ahí laboran. ( LA PRENSA/ B. PICADO )
Cárceles en ruinas
El problema de las penitenciarías del país, aunque histórico, sigue siendo caótico pues en los últimos años esta situación se agudizó con el bajo presupuesto asignado por el Estado para la atención de los presos, contratación de nuevos funcionarios y un mejor salario para los actuales; así como cero inversiones para mantenimiento o mejoramiento de la infraestructura de los penales, muchos de los cuales ya están deteriorados tanto por la antigüedad como por los daños que causan los internos
Elízabeth Romero
nacionales@laprensa.com.ni
Quiñónez sugiere a ministra, cabildear por presupuesto

El presidente de la Comisión de Paz, Defensa, Gobernación y Derechos Humanos de la Asamblea Nacional, diputado Enrique Quiñónez, manifestó que tras encuentros con las autoridades del SPN y visitas a los penales de La Modelo y La Esperanza, han conocido la situación real en los penales del país, la que calificó de “inaceptable”. Estos son apenas dos de los ocho penales con que cuenta en el país el SPN, donde según la página web de esa institución, albergan a 5,536 internos, entre procesados y condenados.

Aunque Quiñónez reconoció que no han visitado cárceles como la de Bluefields, donde se considera que la situación es peor. Dijo que han recibido información sobre las pésimas condiciones existentes y por lo tanto requieren de la construcción urgente de un nuevo penal.

Sin embargo, el presidente de esa comisión parlamentaria criticó que “todavía no hemos visto a la nueva ministra preocupada y tratando de cabildear ante la Comisión de Defensa y Gobernación, para nosotros incidir también en la Comisión Económica”, sostuvo Quiñónez, tras señalar que la ministra de Gobernación, Ana Isabel Morales, también debería estar incidiendo ante el Ministro de Hacienda, para que se les mejore el presupuesto asignado para esa institución.

Además, recordó Quiñónez que tradicionalmente aunque los ministros no lo hacen directamente, dejan que las instituciones, en este caso la Policía Nacional, Sistema Penitenciario y Dirección General de Bomberos, adscritos a Gobernación, acudan directamente a pedir más presupuesto. Esto permitiría que la Comisión de Gobernación incidiera, por ejemplo, con parlamentarios de otras comisiones como la Económica, sugirió Quiñónez, tras recordar que la labor parlamentaria “es de cabildeo, de un consenso permanente, y eso pasa por un trabajo que también pueden hacer las instituciones; no hasta última hora”.

El parlamentario dijo que aún no tienen información del monto que están solicitando estas instituciones en el nuevo proyecto de presupuesto, que para el presente año introducirá en la próxima semana ante la Asamblea Nacional, el presidente Daniel Ortega.

El diputado Quiñónez también invitó a diputados de otras comisiones como la Económica, a que visiten las cárceles del país.

“Que miren ‘in situ’ las necesidades, para que tomen conciencia también”, dijo Enrique Quiñónez.

Derechos en riesgo

Los funcionarios del Sistema Penitenciario Nacional trabajan en difíciles condiciones, que les llevan al desgaste físico. El presidente de la Comisión de Paz, Defensa, Gobernación y Derechos Humanos, del parlamento, Enrique Quiñónez, advirtió que con las inadecuadas condiciones se les violan los derechos humanos a reos y custodias.

“Yo soy donado”. Es una frase muy común entre los presos de los penales del país, cuando se les acerca un visitante. Esto significa que este tipo de internos debe ser asumido por completo por el Sistema Penitenciario Nacional (SPN).

“Vea lo que estamos comiendo, ni para mantenerlo a uno, aquí, si no vienen iglesias o alguien que le done a uno un jabón de lavar ropa o una pasta de dientes, uno no se cepilla los dientes o no lava la ropa. Le exigen uniformes a uno y no dan”, sostuvo uno de los reos que pidió quedar en el anonimato.

El reloj ha marcado las 12:00 meridiano, los internos de cada galería en la Cárcel Modelo, de Tipitapa, la más grande y con mayor seguridad de las penitenciarías en el país, se aprestan a recibir sus alimentos. En fila india, con panas de plástico en mano por todo utensilio, reciben su ración de comida: arroz, frijoles y pastas.

La ración es suficiente coinciden los internos, pero no siempre es buena. Los privados de libertad resienten que el menú es el mismo: gallo-pinto en la mañana, arroz con frijoles en el almuerzo y gallo-pinto en la cena.

“El mismo pinto”, pero a veces en el desayuno les llevan el arroz y frijoles revueltos que sobraron de la noche anterior, apunta uno de los internos de origen colombiano detenido por tráfico de drogas y remitido a la Cárcel Modelo.

A ese problema alimentario se suma el de los enfermos crónicos que deberían recibir una dieta adecuada, pero es imposible, replica el vocero de los penales, alcaide Oscar Molina. “No tenemos para estarles dando dieta, y que sí lo ameritan”, refiere Molina.

Hay casos de enfermos crónicos que sus familiares les proveen de los alimentos y las autoridades les autorizan que los cocinen en las celdas. Esta situación es similar en los ocho penales con que cuenta el Sistema Penitenciario Nacional, en diferentes partes del país.

Pero esto es apenas uno de los problemas que las autoridades penitenciarias del país deben resolver; pues enfrentan otros problemas considerados más graves, como ocurre en penales como el de Bluefields, donde los internos y funcionarios consumen agua altamente contaminada.

Además, en casi todos los penales del SPN hay hacinamiento e infraestructura deteriorada. Requieren de materiales de higiene y limpieza así como de medicinas para los privados de libertad, entre otros.

Incluso, las oficinas administrativas del SPN en Managua, que están ubicadas en los predios aledaños a la Cárcel Modelo, en Tipitapa, “a gritos claman” por un poco de mantenimiento. Todo conduce a lo mismo: mejor presupuesto.

BODEGA CONVERTIDA EN CÁRCEL

En Bluefields, la situación penitenciaria “es alarmante” debido a que su población penal se está enfermando porque diariamente ingieren agua, alimentos y se bañan con aguas contaminadas por heces fecales.

El director del Sistema Penitenciario Nacional (SPN) de Bluefields, alcaide Carlos Manuel Muñoz Basilio, reveló que el SPN local fue construido en los años 1930 como bodega de la extinta Guardia Nacional, luego en los años 1980 fue utilizado para celdas penitenciarias.

“El agua que consumen los reos y los funcionarios penitenciarios es altamente contaminada. Esto es alarmante. No solamente el que está complicado se complica más, sino los que están saludables se nos van a complicar”, expresó Muñoz.

En las celdas de ese penal existen 12 reos enfermos de una población penal de 100 privados de libertad.

A esto se agrega que “la infraestructura está podrida, no hay luz natural, el sistema eléctrico es obsoleto, no hay baños, en las celdas para dos personas existen hasta ocho, existe mucha insalubridad, realmente es tétrica la situación ahí. Pedimos que los políticos y el nuevo gobierno se fijen en nosotros, que construyan un Sistema Penitenciario Nacional (SPN) local”, demandó Muñoz.

El jefe del penal de Bluefields recordó que la ciudad no cuenta con sistema de agua potable, no hay sistema de aguas servidas.

“Como en Bluefields no hay agua potable, entonces la comunidad consume agua de pozo, nosotros tenemos uno; esa agua la utilizan para bañarse y les produce problemas en la piel, esa agua la consumen y con esa también se alimentan”, indicó Muñoz.

Una situación similar enfrentan los reos de las celdas policiales, coincide el jefe de Auxilio Judicial de la Policía Nacional de Atlántico Sur, subcomisionado Oswaldo Olivas Tercero, al ser consultado dijo que cuentan con 132 internos, de los cuales sólo once corresponden a la Policía.

El jefe policial aseguró que cuentan con cinco celdas preventivas con una capacidad máxima de diez reos por calabozo, no obstante, hay 26 internos en total por celda, para un total de 132.

“Hay reos altamente peligrosos que tienen condenas por asesinato, violaciones y homicidios. Ellos están revueltos con los reos procesados y con los menores de edad, esa es una violación a los derechos humanos”, se quejó el jefe policial.

Olivas indicó que los 121 reos con prisiones preventivas, condenados y encerrados en la Policía de Bluefields, no cuentan con beneficios como visitas conyugales, toma de sol, visitas periódicas planificadas de familiares, deporte, estudios, entre otros.

CÁRCEL MODELO MUY DETERIORADA

Las autoridades del SPN han empezado a dar algunos pasos para mejorar la situación de la Cárcel Modelo, que inicia con la vieja infraestructura que según el vocero de esa institución data de hace 50 años, pero que según el alcaide Claudio Villanueva, ingeniero de profesión y a cargo de los proyectos en el SPN, al deterioro por el paso del tiempo se le agrega el daño provocado por los internos: “es como que haya vivido más tiempo”.

Cuatro de las galerías, fueron construidas durante la dictadura de Somoza, con el propósito de albergar a prisioneros políticos, y están caducas. Las otras cuatro galerías fueron construidas en la década de los 80 y ameritan ser reconstruidas.

Las primeras cuatro galerías fueron diseñadas para albergar a 800 reos, y tras la construcción de las otras cuatro, la capacidad aumentó a 1,600 internos, pero esa capacidad siempre ha estado sobrepasada, pues comúnmente pasan de los dos mil privados de libertad.

Los servicios básicos como agua potable y aguas servidas también fueron diseñados para 800 internos. Esto trae como consecuencia problemas de abastecimiento de agua, que no llega a todas las galerías, pues el pozo suministra con déficit el vital líquido, debido a la sobreexplotación a que ha sido sometido.

“Ese es un problema del penal, está caduco, por lo tanto esto requiere de un nuevo centro”, considera Villanueva, quien expuso que al momento lo que harán es extenderles un poco más la vida, reforzando las paredes con repello, el proyecto tiene un costo de seis millones de córdobas y puede durar siete meses.

Los internos también han colaborado con este deterioro, asegura el alcaide Villanueva, quien recuerda que los internos cuando son sacados a tomar el sol, entre varios levantan las pesadas tapas de las cajas de registro, que son de cemento, para dañarlas y así utilizar el hierro y el cemento como “armas carcelarias”. Parte de los proyectos es soterrar las cajas de registro.

En esa cárcel, por la antigüedad de las tuberías que conducen el agua potable a las celdas, ya se filtra a las paredes, lo que ha empezado a debilitarlas, y esto es aprovechado por los reos que con facilidad cavan las paredes para comunicarse de una celda a otra.

AMENAZA LATENTE

“Yo la veo crítica; las celdas uno, dos tres y cuatro, son las más dañadas, y la filtración de agua de las tuberías viejas, obsoletas, con material fatigado, humedece las paredes, lo que ha debilitado la cimentación, la parte más baja de las galerías, o sea, no vamos a decir que ya van a colapsar ni nada de eso, pero sí es una amenaza latente, hay un riesgo ya”, indicó Villanueva.

A criterio del jefe de Proyectos en el SPN, debe demolerse lo viejo, y hacer un centro nuevo.

Además del problema del agua potable, en la Cárcel Modelo urgen de nuevas pilas sépticas, que también ya dieron su vida útil.

La situación es similar en todas las cárceles del país, y el director del SPN, prefecto Carlos Sobalvarro, ha expresado que las autoridades del Ministerio de Gobernación han recibido “una papa caliente” con el problema de las cárceles.

Villanueva ha diseñado un sistema de abastecimiento, considerado “paliativo o de emergencia”, consistente en sacar las tuberías de las paredes, llevar el agua por tuberías aéreas y establecer puestos de agua dentro de las galerías, donde los privados de libertad se abastezcan con baldes.

Actualmente es notorio que en las celdas los internos almacenan agua en baldes. Y aunque se observa limpieza, en las celdas pululan muchas moscas.

En dos galerías ya implementan este mecanismo y lo adaptarán a otras galerías. Esto provoca un movimiento constante de gente con baldes, que va y viene, lo que provoca mayor cuido y vigilancia de los custodias, reconoce Molina.

A diferencia de las otras seis galerías, la dos y la ocho requieren que cada preso tenga en su celda su propia llave, pues estarán internos considerados inadaptados, y sobre todo la galería ocho será rehabilitada y albergará a los internos que requieren de máxima seguridad.

TERMINARÁN CON “CAZADORAS”

También pondrán una malla expandida para separar una galería de otra, con el fin de evitar el traslado de objetos entre internos, que lo efectúan a través de las famosas “cazadoras”.

Los funcionarios explicaron que pese a que las galerías distan 20 metros una de otras, cuyos predios son utilizados para que los presos reciban sol, los internos lanzan de una ventana a otra pelotas de hilo tejido, llamadas “cazadoras”, para enviarse objetos cortopunzantes como puyas, comunicaciones en papelitos y hasta drogas.

Las autoridades presumen que cuando los internos son sacados al patio de sol, organizan todo, por lo que en las ventanas pondrán mallas que permita contar con mayor seguridad en el centro.

EN WASWALÍ, está REBASADA LA CAPACIDAD

Cada día, los agujeros en el techo de la cárcel en Waswalí, Matagalpa, son más grandes. Cual tragaluces, los hoyos permiten mejor visibilidad a dos hombres quienes sobre una mesa dentro del galerón enrejado, limpian una porción de arroz que otro grupo se encargará de cocinar.

Unos reciben clases en una amplia sala cercana a la cocina, otros aprenden carpintería y a elaborar artesanías, una cantidad mayor está en los campos deportivos jugando béisbol, baloncesto y futbol. Unos pocos, especialmente los de mayor edad, juegan a las cartas; y unos cuantos permanecen recluidos en las cuatro galeras, esperando su turno para ir a recrearse.

Y por todos lados, incluyendo altos torreones en los alrededores, se distinguen los hombres de uniforme blanco y verde: los oficiales del Sistema Penitenciario Regional (SPR) de Waswalí, cinco kilómetros al suroeste de la ciudad de Matagalpa, quienes permanecen atentos a todas las actividades de los internos.

Construido en 1980, el SPR de Waswalí tiene capacidad para albergar a 499 privados de libertad. Sin embargo, hoy cuenta con 748 internos, según datos suministrados por el alcaide Dionisio Palacios, director del correccional.

Aún con la sobrepoblación en el correccional, Salvador Cuadra Somarriba, quien desde hace varios años forma parte del Patronato de Reos, asegura que “no he tenido quejas de los privados de libertad en cuanto a maltratos o crueldades en su contra por parte de las autoridades u oficiales del Sistema Penitenciario”.

Sin embargo, Cuadra reconoce que la infraestructura del SPR “ha ido deteriorándose con el tiempo” y enfatizó en el pésimo estado del techo, tanto en la cocina como en el área donde funciona la clínica para los reos.

“Otra cosa que se necesita en el SPR es construir aulas para separar los diferentes niveles académicos, porque allí se imparten clases de primaria y de secundaria, pero todos los alumnos las reciben en un mismo cuarto”, refiere Cuadra.

Según las estadísticas del SPR, de los 748 internos, hay 246 que han sido abandonados por sus familiares y, además de haberse quedado sin visitas, dejaron de percibir algún tipo de víveres, que sí reciben los demás reos de parte de sus familiares, tales como pasta dental, jabón e incluso ropa.

Además, en las cuatro galeras del SPR, las camas para los reos son de concreto y sólo 638 tienen colchonetas. Actualmente, 38 privados de libertad duermen en esas camas sin colchón, lo que según el alcaide Palacios “es como si estuvieran durmiendo en el mero piso”.

Gracias a un donativo realizado a finales de diciembre por una empresa de café, 30 reos de los que duermen en el piso, ahora disponen de un colchón.

NECESITAN MÁS FUNCIONARIOS Y VEHÍCULOS

El penal de Cuisalá tiene capacidad para albergar a 555 reos, actualmente hay una población penal de 865 internos originarios de los departamentos de Boaco, Chontales, Río San Juan y la Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS).

De esos 865 reclusos, 827 son condenados, 38 procesados, 14 son adolescentes y 31 son mujeres que están presas en su mayoría por el delito de tráfico de drogas.

El jefe del penal, alcaide Iván Ruiz Ruiz, indica que la penitenciaría tiene muchas necesidades, pero sobre todo de más personal y vehículos para el traslado de los reos a los juzgados.

Esa penitenciaría cuenta con un vehículo para esos fines y seis funcionarios para la custodia de internos que son conducidos a los tribunales.

El jefe del penal reconoció que a veces incumplen con el traslado de los internos a los juzgados cuando tienen audienciasprogramada, pues a veces “chocan” no sólo con las horas sino porque tampoco tienen más personal ni vehículos que se encarguen de trasladar a los reos.

Otra de las necesidades que enfrenta el penal es la falta de un tanque para almacenar agua, pues el único con que cuentan está en mal estado.

Las autoridades penitenciarias también necesitan alrededor de 250 a 300 colchones y literas para que los internos que no tienen cama, no continúen durmiendo ya sea en cartones, tablas o hamacas.

PROBLEMA ES DE PRESUPUESTO

Según el director del SPN, la ministra de Gobernación, Ana Isabel Morales, tiene una alta disposición de trabajo y ya ha hecho algunas gestiones, pues recibe los penales deteriorados y sin presupuesto para mantenimiento.

“Tenemos nosotros la esperanza de que va a haber mejores alternativas para los privados de libertad”, indicó el prefecto Carlos Sobalvarro.

A inicios del mes, días después de haber asumido el nuevo gobierno, las autoridades expusieron a Morales la situación real en que se encuentran las penitenciarías en Nicaragua.

“Nosotros le presentamos un diagnóstico a la ministra (de Gobernación), de cómo estaba recibiendo esta institución: con hacinamiento, con vehículos deteriorados, con infraestructura mala, con problemas de agua y algunas propiedades que hay que verlas”, indicó Sobalvarro.

Para los penales las autoridades urgen se les dote de camionetas que permitan suplir las necesidades de movilización, o al menos comprar 12 autobuses para todos los penales, de ese total cuatro se asignarían a Managua.

DIPUTADOS CONFIRMAN NECESIDADES DE CÁRCELES

El presidente de la Comisión de Paz, Defensa, Gobernación y Derechos Humanos, de la Asamblea Nacional, el diputado liberal Enrique Quiñónez, dijo conocer las necesidades que enfrentan en los penales y advirtió del peligro de epidemias masivas en algunos centros como la Cárcel de Mujeres La Esperanza.

Recordó que en una visita reciente al penal de mujeres, “se podía oler la podredumbre del pozo séptico, que se rebalsa, y también otro problema es el hacinamiento, ya no alcanzan las internas”. Quiñónez mencionó que también comprobaron que la comida es pésima, pero que el SPN únicamente puede resolver con mayor presupuesto.

Y en la Cárcel Modelo, por la antigüedad, “todo está deteriorado, no tenían ni siquiera para lampazos ni líquidos para limpieza”, expresó el parlamentario.

Manifestó que en esa visita a la Cárcel Modelo les acompañaron personas procedentes de Estados Unidos, quienes donaron a las autoridades del penal, 600 dólares para comprar líquidos para limpieza de que en ese momento carecían.

A los parlamentarios también les llamó la atención las carencias existentes para poder brindar una atención especial a los presos de la tercera edad. “Hay tantas necesidades, lo importante es que hay voluntad en los diputados en apoyarlos”, manifestó Quiñónez.

Al igual que los internos, los funcionarios expusieron las difíciles condiciones en que realizan su trabajo, sobre todo los custodias de los presos, que con salarios sumamente bajos realizan un excesivo trabajo.

Y pese a las condiciones encontradas en los penales, Quiñónez descartó toda posibilidad de que en las cárceles del país se experimenten situaciones de violencia como las que casi a diario se registran en penitenciarías de algunos países centroamericanos. Según dijo, le llamó la atención tanto a él como a sus colegas que lo acompañaron en esas visitas “que ninguno (de los internos) se quejó de maltrato, de ahí, de todo se quejaron”.

En esa ocasión, los funcionarios del SPN expresaron que para solventar un poco la situación carcelaria, requerirían de alrededor de 180 millones de córdobas. El año pasado el presupuesto recibido fue 100 millones de córdobas.

(Con colaboración de Sergio León, Luis Eduardo Martínez y Mercedes Sequeira).

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