Artistas de diversas partes del mundo exploran, pintan, digitalizan e ilustran impresionantes paisajes del cielo espacial: el terrestre telúrico, atmosférico polar, volcánico y el planetario o cósmico; con técnicas manuales y virtuales del dibujo y la pintura, la fotografía y el arte digital; las que han sido exhibidas exitosamente en muchas partes del mundo como Arte del Espacio.
Los artistas, plantean que sus composiciones o bien ilustraciones del espacio externo, parten de la narración oral o virtual del mundo exterior cósmico, —transmitido por astronautas, astrofísicos, escritores de ciencia— la cual es llevada artísticamente y con belleza cromática e ironía al campo de las artes, ciencia y fantasía sideral.
Muchas de estas obras de arte, propias del realismo espacial o surrealismo astronómico, gozan de una riqueza expresiva sólo lograda por su contenido, el cual es alimentado por las metáforas de ficción, filosofía y teología espacial, que también se sumergen en sentimientos estéticos, que abren las puertas, visualmente, a la “realidad ilustrada” del mundo exterior, más allá de la Tierra.
En este sentido, ven su arte como de avanzada y se sienten que son partes de los “ojos”, de los astronautas, al lograr ellos recrear con talento artístico la memoria visual de estos viajeros del espacio exterior. Por lo que no recurren a los instrumentos de navegación espacial, como los telescopios o sondas sino sólo a los testimonios orales y gráficos de sus viajes, creando así una interesante simbiosis cósmica —científica y de arte— de contacto.
Miembros de la ciencia y las artes
Kara Szathmáry, matemático, artista astronómico y Presidente de la IAAA (Asociación Internacional de Artistas Astronómicos, con 23 países afiliados), dice que en su organización del arte espacial, participan artistas que trabajan en la NASA, la ESA y otros centros científicos espaciales, por lo que en sus muestras colectivas o individuales, la temática es el campo del espacio exterior contemporáneo.
Otro de estos artistas astronómicos es David A Hardí, (Vicepresidente para Europa de la IAAA), quien ha sido pionero de este arte, ya que sus primeras pinturas espaciales, las realizó en 1950. Varias de sus obras son parte de la exhibición que realiza este grupo en la Casa de Los Tres Mundos, de Granada, Nicaragua.
Entre los otros participantes figuran personalidades como el doctor William K. Harmann, del Instituto de Ciencia Planetaria, de Arizona, quien además de pintar los espacios siderales, se ha dedicado a pintar los áridos desiertos de su región. Al igual participa el Belga Erick Víctor, productor de Space World y la francesa Bettina Forget, quien pinta en acrílico sobre tela los temas de las mujeres como la de Amelia Earhart, primer piloto desaparecida misteriosamente en 1920. Al igual, Mitchell Davidson, Director de arte, de Atomic Fly Studios y Elizabeth Smith, artista de espacios naturales, recrean con mucha habilidad y conocimiento visual, el arte astronómico, con tendencia al realismo impresionista.
En sus estudios y presentaciones, de SPACEART- A Tapestry of Cosmic Vision Presentation 2007, dan a conocer que el naturista Albrect Durer (1471- 1528) se dio a dibujar un artista, un rinoceronte quien nunca lo había visto, logrando éste una gran aproximación del animal. Este método es precisamente el que ellos tratan de ejecutar pero en estos nuevos tiempos y realidades. Valentín Ferdinand fue otro naturista que talló un rinoceronte con bastante parecido.
Para finales del siglo XIX, artistas exploradores se dedicaban a pintar las auroras polares, los icebergs, el mar ártico, los desiertos y los violentos volcanes, entre ellos, los del continente asiático y americano. Y para 1982, un grupo de nuevos artistas del espacio fundan la IAAA, hacen talleres de exploración y se dedican a viajar, fascinados por el mundo, dando a conocer su arte del realismo espacial, devenido de la ciencia astronáutica.
En sus casos, ellos exploran visualmente estos espacios externos, desde el punto de vista de la ciencia astronómica, la geología de los cometas y astros pero también de la teología, proyectando así un arte con más espiritualidad artística, el que es transmitido a la civilización a través de sus impresionantes paisajes, recreados de nuestro cielo astronómico.