|
Hemos conocido a Danilo Torres como analista e intérprete de su tierra esteliana, de sus gentes, personajes míticos y reales, rurales y urbanos, señoriales y populares y, por su puesto, de sus hondos y dramáticos paisajes, así como de su misterio geográfico, sus leyendas y el origen de sus nombres. Hemos leído también sus espléndidas viñetas o estampas (lo mejor de su prosa solidaria y humanista), sus breves relatos y poemas en prosa, gozando de sus originales perspectivas y su rescate de lo telúrico, de su provincia, su percepción impresionista de sensaciones pueblerinas que no excluye el bullir de los efluvios cósmicos. Hemos visto también sus incursiones pictóricas subordinadas a la tradición: sus paisajes tropicales, sus figuras gauquinescas y sus abstracciones geometrizantes.
|