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En aquellas calles verdes llenas de lluvia
de periódicos viejos enrollados navegando como barcos en las tardes de relámpago y benditas palmas en las puertas Joaquín, el hombre el sucio de ropas... el vendedor — ¡las frutas! el amigo de Pilo Acuña, de la Paula Loca de Quitaleypóngale... de los ponchos el bañador de las Joyas y El Aguacate, el viejo vendedor de frutas desde hace años desde cuando era cipote desde más antes que construyeran la “anexa” en donde fue la “placita” todos los días se le mira y han pasado por la escuela centenares de muchachos y otro tanto de las ahora; “gracias, doctor”, buenos días doctor “ingenieros” y más “personas honorables” de... y ya llegaron a la luna los hombres y casi terminan de comenzar a explorar los mares, y a Joaquín siempre lo miraba vendiendo estas frutas el mismo viejo, más anciano, él y su carretón como un gran manchón, manchón grande, gris, cano, viejo..
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