La Policía en Matagalpa está documentando testimonios de pasajeros que sobrevivieron al accidente de un bus, en el cual murieron diez personas y más de 15 resultaron heridas, cuando la unidad de transporte se precipitó a un despeñadero en la comarca Yúcul, municipio de San Ramón.
Preliminarmente, las autoridades policiales estiman que las causas fueron múltiples: exceso de velocidad, sobrecarga, mal estado mecánico de la unidad de transporte, pésimas condiciones en el camino y el presunto consumo de licor del conductor de la unidad, Eliécer Javier Aráuz Martínez, quien permanece bajo custodia policial recibiendo asistencia médica en el Hospital Regional de Matagalpa.
De acuerdo con el subcomisionado Omar Martínez, segundo jefe del Departamento de Tránsito de la Policía de Matagalpa, “el expediente está casi listo”, aunque señaló que aún falta afinar entrevistas con los pasajeros que tras resultar lesionados tuvieron que ser llevados a un hospital de Managua.
“También estamos esperando otras entrevistas que se tomarían en El Jobo, Pancasán y Sitio Histórico, a personas dueñas de negocios y quienes nos refieren que este señor (Aráuz) se bajó del bus y compró e ingirió licor”, comentó Martínez.
Las autoridades policiales esperan completar el expediente investigativo en las próximas 24 horas para remitirlo ante la delegación del Ministerio Público y que esa entidad determine si presentará cargos judiciales en contra del chofer del bus.
Presuntamente, Aráuz conducía ebrio el bus placas MT 168, cuyo permiso de operación había sido suspendido por la delegación de la Dirección de Transporte Terrestre del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) porque la unidad presentaba desperfectos mecánicos.
Poco después del accidente, Aráuz rechazó que hubiera consumido licor y dijo que el accidente ocurrió porque se reventó una manguera del sistema de frenos del bus, cuando descendía una pendiente en el sector conocido como Los Pinares, en Yúcul.
A partir del accidente, ocurrido el 14 de febrero recién pasado, autoridades locales del MTI y de la Policía aseguraron que actuarían con “mano dura” y sacarían de circulación a las unidades que incumplieran con los requisitos exigidos por las leyes para prestar el servicio de transporte colectivo.