Al juzgado de menores, a cargo de la juez Vida Mercedes Icaza, pasará hoy lunes el expediente de R.M.M.M., acusado de parricidio en primer grado, por el asesinato de su abuela materna, Zoila Esperanza Molina Gutiérrez, de 62 años.
El adolescente fue detenido por su tío materno Róger Ortiz, cuando el menor buscaba algo para comer en el mercado de El Viejo.
En su declaración ante la Policía admite haber propinado cuatro martillazos a su abuela, quien murió a consecuencia de un trauma craneoencefálico, debido a los fuertes golpes recibidos. Aunque sus respuestas fueron incoherentes.
El procesado nació en Puerto Cabezas pero residía en el municipio de La Trinidad, en el departamento de Estelí y tenía una semana de haber llegado a Chinandega para pedir ayuda a sus familiares.
Se conoció que para mientras la familia decidía qué tipo de ayuda brindarle, su abuela le dio lugar para que se quedara con ella algunos días.
El joven primero dijo que había matado a la señora bajo los efectos de drogas, luego dijo que fue borracho, y que el móvil del suceso fue el robo en la farmacia Santísima Trinidad, donde la anciana laboraba como despachadora desde hace 12 años.
Doña Zoila Molina fue enterrada ayer. Los familiares aún desconsolados por la tragedia dijeron desconocer cuánto dinero retiró el pequeño asesino de la farmacia, lugar donde la señora vivía además con otra nieta de 11 años.
“El adolescente roció con gasolina el cuerpo de la víctima con intenciones de quemarla, pero se arrepintió y se dio a la fuga, hasta que lo encontraron”, dijo la subcomisionada Gloria Aguirre, vocera policial.
La Policía no estableció cuánto dinero retiró de la caja de la farmacia.