Veinticinco nuevos trabajadores de la Asamblea Nacional fueron despedidos ayer, al parecer con la venia de las diferentes bancadas de la Asamblea Nacional que coincidieron en reducir hasta en un cincuenta por ciento, el número de empleados, contratados por ese Poder del Estado, desde 1990 por parte de los diputados que asumieron la presidencia del Legislativo.
Los trabajadores despedidos laboraban en las áreas de servicios generales, informática, asesoría y asistentes de las distintas comisiones parlamentarias.
Maximino Rodríguez, jefe de la bancada liberal; Víctor Hugo Tinoco, de la bancada del Movimiento Renovador Sandinista (MRS); y Jamileth Bonilla, de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), expresaron que es necesario reducir el órgano legislativo, que incrementó hasta en un cincuenta por ciento desde que asumieron los diputados electos en el 2001.
“La Asamblea está totalmente saturada. Es una institución que se puede manejar con 200 trabajadores y, según la información que manejo, hay 800 (empleados), entonces la Asamblea no tiene vacantes ni hay más cupos”, dijo Rodríguez al ser consultado sobre los despidos.
Hasta ahora gritan por supernumerarios
Por su parte, el diputado Tinoco recordó que en la década de los ochenta el número de legisladores era el mismo al de ahora, sin embargo el número de empleados apenas era de 176, que incrementó en 1990 a 210.
Tinoco señaló que actualmente hay comisiones que tienen asignados hasta quince asesores que devengan salarios, sin ver los resultados de su trabajo.
Jamileth Bonilla, por su parte, criticó al presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez, por no congelar durante su anterior las contrataciones de empleados afines a los distintos partidos políticos.
“Yo no sé cómo va a hacer René Núñez, él ha sido eficiente, él ha sido presidente de la Asamblea, pero tampoco lo corrigió (las contrataciones), los otros que han sido presidentes han caído en el mismo error”, comentó Bonilla.
La diputada de ALN agregó que es necesario hacer una evaluación de cada uno de los empleados, con miras a reducir el personal de la Asamblea Nacional hasta en un cincuenta por ciento del que labora actualmente.
“Hay que ver cuántos hay, quiénes son, su currículo, tiempo de trabajar, cómo entraron, y sus calificaciones. Se tiene que hacer una evaluación a profundidad y no que éste es sandinista, éste es liberal. No tenemos el suficiente presupuesto, porque a veces no hay ni papel en las oficinas”, afirmó Bonilla.
Sin embargo, los diputados sandinistas Edwin Castro y Alba Palacio aseguraron no son despidos, sino que se les terminó sus contratos.