Una mujer denunció a su marido por maltrato psicológico. Supuestamente el hombre la trataba con violencia y en una ocasión llegó a accionar una pistola que apuntaba a la sien izquierda de la cabeza de la víctima, pero afortunadamente el arma no estaba cargada.
El denunciado es John Cajina Doña, de 35 años, un médico internista que habita en Ciudad Sandino. Ahora deberá enfrentar juicio oral y público el próximo jueves 5 de abril, a las 9:00 a.m., acusado del delito de lesiones sicológicas en perjuicio de su esposa Karla Patricia Rodríguez, de 35.
El abogado Benjamín Dávila, defensor de Cajina, dijo que su representado cuando fue detenido no sabía que estaba acusado, ya que tampoco lo habían citado.
El imputado, durante la audiencia realizada ayer, no admitió ni tampoco rechazó el delito que se le atribuye. Sólo explicó que hay un problema de pareja entre él y su esposa.
La Juez Octavo Distrito de lo Penal de Audiencia, Karla García Zepeda, ante quien fue acusado Cajina, resolvió que el acusado debe abandonar el hogar y no le está permitido comunicarse con la víctima ni con un hijo de ambos que tiene 10 años de edad.
Además el procesado no puede salir del país y para garantizar que se va a someter al proceso, deberá presentarse todos los lunes en el Juzgado Octavo Distrito de lo Penal de Audiencia.
El abogado Dávila hizo constar que la acusación en contra de su defendido no debió ser admitida, pues según él la misma no es clara ni precisa, ya que sólo presenta dos fechas y acusa por hechos de vieja data de los cuales la víctima no da fecha.
LA PRIMERA AMENAZA
Según la acusación, la trágica historia comenzó el 9 de octubre del 2006, entre las 6:00 y 7:00 p.m., cuando llegó el acusado a su casa y discutió con su mujer. Supuestamente la tomó del cuello y le dijo que la iba a ahorcar. En ese momento intervino una hermana del acusado y el niño de ambos que le dijo al procesado que soltara a la víctima.
En otra ocasión, el 14 de octubre del 2006 por la mañana, el acusado se presentó a su casa para atender a un paciente y como su mujer se acababa de levantar, se enojó porque aún no había limpiado el local donde atendía a los pacientes.
Supuestamente quebró una lámpara de forma violenta.
Cuando la víctima tenía ocho meses de embarazo de un bebé que en la actualidad tiene cuatro meses de nacido, el imputado llegó en la madrugada y se bajó del vehículo y empezó a golpear la puerta del vehículo hasta que la abrió, según relata la acusación y agrega que la víctima se hizo la dormida y Cajina le colocó una pistola en la cabeza (sien izquierda) y le disparó, pero sólo hizo “clic”.
“Me asustaste” le dijo Rodríguez, pero según ella, él le dijo que se iba a asustar más. Luego la corrió del cuarto y la ofendió verbalmente.