En un tiempo lejano, cuando Melquíades llegó a Macondo asombrando a José Arcadio Buendía con un espejo y un imán, y gritando que la tierra era redonda como una naranja, la Serie del Caribe era el escenario de los grandes batazos de Reggie Jackson, de la agresividad deslumbrante de Willie Mays, de los disparos y el coraje sin límites de Roberto Clemente, del ímpetu de Willard Brown, de las curvas de Camilo Pascual, de la combinación de poder y destreza de Rico Carty, del punch provocapánico de Orlando Cepeda, de la presencia de un artillero tan temido como Tany Pérez, y el bateo artístico que desplegaban, como si fueran alumnos aventajados de Salvador Dalí, Chiquitín Cabrera y Rod Carew.
Yo soy enemigo de una frase que me resulta agobiantemente injusta en el firmamento de los deportes: “Todo tiempo pasado fue mejor”, sin embargo, en el caso de la Serie del Caribe, es cierta. Ahora no se ven “Monstruos”.
Claro, por culpa de los grandes salarios y las restricciones actuales.
Ahí está un caso raro, el de Miguel Tejada, único testimonio en el actual clásico, de la verdadera grandeza en el beisbol.
Pero, ¿cómo diablos podemos pretender encontrarnos con Alex Rodríguez, Johan Santana, Manny Ramírez, Pedro Martínez, David Ortiz, Miguel Cabrera y Mariano Rivera en estas series?
Ellos no tienen necesidad de más dinero y de tomar riesgos. Lo que hacen es cuidar sus herramientas. ¡Ah qué tiempos aquellos! Antes de la agitación que provoca la Agencia Libre, del ESPN y FOX, de estos contratos fuera de órbita.
En 1954, Willie Mays había sido Campeón Bate de la Liga Nacional, y en la Serie del Caribe del 55, estuvo con Roberto Clemente, asegurado ya por los Piratas, en el outfield de los Cangrejeros de Santurce.
Fue la gran serie de Mays, quien saliendo del hoyo, se convirtió en un huracán.
En 1971, Don Baylor, Reggie Jackson, Tony Pérez y Elrod Hendricks bateaban consecutivamente en el mismo line-up, y Licey llegó a presentar a todo el infield de los Dodgers en un clásico.
Los Leones de Caracas en 1973 colocaron en línea a Dagoberto Campaneris, César Tovar, Vic Davalillo, Joe Ferguson, Bobby Darwin y Manny Trillo, todos titulares en las Mayores.
En la primera etapa, Cuba utilizó a Edmundo Amorós, Ángel Scull, Pedro Formental, Héctor Rodríguez, Julio Becquer, Andrés Fleitas, Willie Miranda, Al Gionfrido y pitcheres como Agapito Mayor, Pedro Ramos y Camilo Pascual.
Algo quedaba en la recta final de los setenta cuando Denis Martínez lanzaba para los Criollos de Caguas y Tony Chévez para los Indios de Mayaguez.
Fue en los ochenta que la Serie comenzó a perder fuerza, y en los noventa, se deslizó hacia la discreción. Ahora no se ven “Monstruos”, excepto, Miguel Tejada.
La época de esplendor en estos Clásicos se fue para nunca más volver.