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El Escudo y el caballo

Los especialistas en símbolos patrios nos enseñan que éstos son algo intangible pero esencial para la formación de la cultura y la identidad nacional. Aseguran que los símbolos patrios (Bandera, Escudo e Himno Nacional) permiten establecer una relación de las personas con los principios y los valores de la libertad, la independencia nacional, la forma de organización y gobierno del Estado, el concepto de integridad territorial, etc. Y explican que es mediante los símbolos patrios que se identifica la cultura de la nación y se da forma a la identidad nacional.

En el caso específico del Escudo Nacional, cualquier persona que haya ido a la escuela o que en su hogar sus padres o tutores se preocuparon por darle una formación cívica elemental, sabe o debería saber que se trata del signo o sello representativo de la nación y, en nuestro caso, de la República. Y que, igual que a la Bandera y al Himno Nacional, al Escudo se le debe guardar el mismo respeto que se guarda a las cosas sagradas. Es más, todas las personas están obligadas a respetar los símbolos nacionales de otros países, y con mucha mayor razón los del propio.

Por eso es que muchos nicaragüenses repudiaron la actitud del entonces candidato presidencial y ahora Presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, cuando se exhibió en la manifestación partidista del 19 de julio del año pasado, luciendo como capa la Bandera Nacional. Más recientemente, otra vez ha causado extrañeza y repudio —al menos entre los nicaragüenses para quienes los símbolos patrios son más importantes que la política, que un partido y/o que un líder o caudillo—, que en la misma Presidencia de la República se haya distorsionado y caricaturizado el Escudo Nacional; y que esa caricatura del símbolo patrio se haya impuesto de uso obligatorio en todas las dependencias del Poder Ejecutivo.

Más asombro todavía, además de pena, ha causado la expresión del Ministro de Educación —quien de acuerdo con la ley es uno de los cuatro ministros de Estado que tienen la responsabilidad de velar por el buen uso y el respeto de los símbolos patrios—, acerca de que a él le gusta esa caricatura de escudo nacional porque le parece “alegre”; y que, además, no conoce la Ley sobre Características y Uso de los Símbolos Patrios. E igual asombro, pena e indignación ha provocado lo dicho por una diputada del FSLN que es miembro de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, quien menospreció la denuncia que uno de sus colegas perteneciente a la bancada parlamentaria de la ALN hizo del atropello presidencial al Escudo Nacional, con el argumento de que esos críticos deberían dedicarse mejor a atender “cosas importantes”.

Cabe preguntarse, entonces, si el símbolo patrio que es el Escudo Nacional no es importante para estos funcionarios públicos del nuevo gobierno sandinista, ¿qué es lo verdaderamente importante para ellos? ¿Su partido? ¿Su ideología? ¿Su ego político?

No se puede creer que es por ignorancia o insensatez que están ultrajando el Escudo Nacional. Se trata de una cuestión ideológica, es una manera maliciosa de querer sustituir identidad y valores nacionales con la ideología del partido y de las personas gobernantes. Como muy bien lo advirtió la incansable defensora de los símbolos patrios, profesora Alma Zúñiga (LA PRENSA, miércoles 31 de enero, 2007), con los nuevos trazos que el presidente Ortega y/o su esposa le han dado al triángulo del Escudo Nacional, en vez del equilátero establecido por la ley, el principio de igualdad y equidad —entre los nicaragüenses— desaparecen de ese símbolo patrio.

Ciertamente, no es por casualidad que en la caricatura del Escudo Nacional que fue diseñada por el Poder Ejecutivo, la raya izquierda es más grande que la derecha. Con esto se quiere simbolizar que la izquierda sandinista domina a la derecha y que otra vez en Nicaragua “todos somos iguales pero unos son más iguales que otros”, según la conocida expresión del escritor inglés George Orwell.

En realidad, lo mismo o algo muy parecido hizo el dictador izquierdista venezolano Hugo Chávez con el escudo de su país: mandó a cambiar la orientación del caballo que figura en el símbolo nacional de Venezuela, el cual siempre miró hacia la derecha pero ahora por voluntad del dictador militar socialista ve hacia la izquierda, porque izquierdista es la ideología imperante en ese país. Pero al menos Chávez modificó el Escudo Nacional mediante la reforma de la ley; en cambio aquí lo están haciendo “a la brava”, atropellando la ley y el sentimiento nacional.

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