Ante más de seis mil peregrinos, el pasado miércoles, el pontífice dedicó su intervención semanal a presentar la figura de tres de los más cercanos colaboradores del apóstol Pablo —Bernabé, Silas y Apolo—, figuras destacadas de la primera evangelización.
Al repasar sus respectivas biografías, el Papa constató que en ocasiones, Pablo tuvo enfrentamientos con ellos, al menos con Bernabé, a causa de divergencias sobre cuestiones concretas.
“Por tanto, constató, que también entre los santos se dan contrastes, discordias, controversias”. Y esto es para mí muy consolador, pues vemos que los santos no “han caído del cielo”.
“Son hombres como nosotros, con problemas complicados, siguió aclarando. La santidad no consiste en no equivocarse o pecar nunca”.
En ese sentido, el Sumo Pontífice, aclaró que: “La santidad crece con la capacidad de conversión, de arrepentimiento, de disponibilidad para volver a comenzar, y sobre todo con la capacidad de reconciliación y de perdón”, indicó.
Añadió: “Y todos podemos aprender este camino de santidad”, constató.
La intervención del Papa continúa con la serie de meditaciones que está ofreciendo los miércoles sobre los primeros apóstoles y evangelizadores de la Iglesia primitiva.