Una confusión en el uso de todos los días por el amplio público, es la que se ha ido derivando entre los conceptos de “estadísticas” y “estadística”. Para dejarlo claro, el primer término se refiere concretamente a cualquier información organizada de cierta forma e interés y la segunda, es la ciencia que orienta cómo recoger y analizar datos bajo condiciones de error y es la razón de ser de los profesionales estadísticos y que se les designan erróneamente como “estadígrafos” o “estadistas”.
Ya que la estadística es una ciencia matemática que permite desarrollar modelos en ese lenguaje y los aplica a la resolución de problemas prácticos; quiero ilustrar en base a datos reales del país, tres ensayos de solución en ciertas problemáticas clave en el ámbito de las políticas públicas. Estas aplicaciones cuestionan la visión errada y simplista que asocia principalmente la tarea de los estadísticos, a recoger cifras, elaborar cuadros o gráficos y eventualmente, a saber “falsear” inteligentemente información.
Una primer situación analizada a diversos niveles en los anteriores gobiernos de Nicaragua es: cómo asignar los limitados recursos sociales, según el grado de necesidades de la población (o de pobreza). Para ello, se han aplicado instrumentos nacionales de recolección de datos así como propuestas explicativas de beneficio de los recursos sociales e igual, de las carencias y coberturas de los individuos. El uso de mapas (los denominados “mapas de pobreza”) que ilustran gráficamente los resultados por departamento o municipio, ha permitido visualizar con efectividad los grupos más vulnerables y ha producido un impacto significativo en la interpretación de las conclusiones estadísticas, en todos los sectores interesados en este grave problema social.
En otro caso, se ha analizado el peso relativo de los factores que afectan la pobreza rural, entre los pequeños y medianos productores de Nicaragua. La estadística, aquí, ha facilitado correlacionar variables como calidad del capital humano, acceso a servicios, nivel tecnológico, tenencia de la tierra y organización de la infraestructura regional junto al ingreso rural y otras variables del entorno productivo, para distinguir la íntima vinculación de estos factores y su impacto en la mejora de los índices de vida en el campo.
Una última situación, vincula la dinámica interna de los hogares rurales del país con las salidas y entradas a la pobreza. ¿Cuáles son las estrategias ensayadas por los hogares para escapar de la pobreza? ¿Quiénes y con qué características mejoran o deterioran su condición de bienestar? La estadística y los denominados “datos de panel”, que consisten en tomar muestras de un mismo conjunto de hogares por varios años, han permitido mediante encuestas reales capturar información demográfica sobre bienes y diversas actividades económicas, de manera que esta información permita discriminar la vía hacia el bienestar entre hogares pobres y ricos.
Estas situaciones expuestas, si bien forman parte de un amplio espectro de información contenida en fuentes como la Encuesta de Medición de Nivel de Vida y la Encuesta de Caracterización de Productores Agropecuarios, no agotan la inmensa utilidad de la ciencia estadística en nuestro medio y en cómo ayuda a la búsqueda de solución de los diversos y complejos problemas sociales y económicos, que nos afectan y nos seguirán afectando en el futuro.
La estadística se considera hoy en día parte de la herencia cultural necesaria para el ciudadano instruido (y por ello debe recibir conceptos de esta disciplina desde edades tempranas en los diferentes niveles de estudio, como ya está sucediendo en el primer mundo). Educar a la sociedad (gobierno, instituciones, público en general) balanceando conceptos de conocimientos y destrezas, de razonamiento estadístico y de fomento de una actitud crítica hacia la información, es fundamental para cuestionar afirmaciones y decisiones basadas en datos insuficientes o interpretaciones incorrectas de la realidad socioeconómica de Nicaragua.
Si se mejora todo esto, incluyendo que los estudiantes de estadística aprendan ahora en la universidad, lo que estarán en capacidad de enfrentar en la realidad más tarde y además, se mejore la formación en este campo del resto de recursos humanos, para crear un lenguaje estadístico común entre profesiones y especialidades, es natural que haya una participación y valoración más significativa del trabajo del estadístico, en el seno de la sociedad en su conjunto y en aquellos niveles donde su rol es desde ahora imprescindible.