La unidad liberal se pregonó por los cuatro costados de Nicaragua antes de las elecciones de noviembre pero no se concretó. Muchos creen que esto concedió el triunfo electoral al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y ahora vuelve a ser el tema central entre los liberales.
Desde su oficina y apurado para llegar a tiempo al partido de beisbol entre los equipos de León y el Bóer, Eduardo Montealegre trata de convencer con sus respuestas sobre la necesidad de que se unan los liberales para que se logren implementar las políticas liberales que sacarían al país de la pobreza.
Montealegre fue expulsado del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) en el 2004. Así nació la ALN. Con el pasar del tiempo ha habido intercambio de ofensas, acusaciones. Pero la política es la política.
Sonríe tímidamente. Ve a los ojos y parece que ya aprendió a hablar como todos los políticos, con ritmo, casi cantadito. También ve a la cámara y ni siquiera parpadea con los “flashazos”. Habla rápido algunas veces, responde claro y preciso.
Unidad parece ser una palabra que está de moda. ¿Realmente la necesitan las líneas liberales?
Bueno, mire, yo creo que los liberales, los nicaragüenses desean que en Nicaragua haya un muro de contención para detener a todos aquellos que quieren revertir lo que se logró en los últimos 15, 16 años. Nosotros, durante la campaña, dijimos que la Alianza Liberal iba y tenía los brazos abiertos para todos aquellos liberales que deseaban juntarse con los que estaban a este lado de la muralla. ¿Pero por qué es importante la unidad liberal? Porque los principios liberales, no los neoliberales, han sido factores determinantes en disminuir los niveles de pobreza de muchos países y para implementar esas políticas liberales es importante, entonces, estar unidos. No es porque queremos estar en contra de alguien.
Esa unión de fuerzas provocaría que las bancadas liberales superaran a la bancada del Frente Sandinista en al menos diez votos. ¿Qué garantía tienen de que esa fuerza se mantenga?
No existe ninguna garantía. La única, la goma que va a hacer que nos unamos, es el deseo de que implementemos políticas liberales en cuanto a lo social, lo económico, la infraestructura, en cuanto a la responsabilidad fiscal, el respeto a la institucionalidad y las leyes. Eso es lo que necesitamos, eso es lo que nos debería mantener unidos.
Tratando el tema del liderazgo del PLC y ALN, Arnoldo Alemán se refiere a usted como “Eduardito”. Usted se ha referido a él como “el voto 39”. Tomando en cuenta ese antagonismo, ¿qué relación existe entre ustedes?
Sonríe. Yo creo que aquí le damos mucha importancia al pasado. Tenemos que ver más hacia el futuro. Hay actores del pasado y actores del futuro. Las bases liberales, el pueblo liberal tendrá que decidir quién es el actor del futuro.
¿Pero cómo están las cosas entre Arnoldo Alemán y Eduardo Montealegre?
Yo no… es que esto no se trata de Arnoldo Alemán y Eduardo Montealegre. Ese es el problema que tenemos que quitarnos los liberales. Si no hay un caudillo, entonces no. No se trata de caudillismo. Yo no quiero ser caudillo. Yo quiero que podamos implementar políticas liberales para salir de la pobreza en que los que hoy gobiernan nos sometieron en el pasado. Esa es mi meta. Y eso se hace a través de la unidad del liberalismo para asegurarnos de que se implementen políticas liberales.Hace una pausa. Sonríe otra vez y dice: Yo sé que la estoy sacando de lo que usted pensaba que le iba a decir…
Lo que pasa es que hay algo que no podemos evitar y es el liderazgo que tiene Arnoldo Alemán dentro del PLC…
Nadie está tratando de hablar de eso...
Entonces, la negociación de unidad también tendría que hablarse con él.
Aquí se trata de que el liderazgo es de abajo hacia arriba. El doctor Alemán tiene una condición legal que lo excluye de eso (negociación de la unidad liberal). El día que él limpie eso, nos vemos las caras en la calle, en las bases.
¿De qué manera van a convencer a sus seguidores para que se identifiquen nuevamente con el partido del que una vez se separaron?
(Durante un encuentro de ALN) Hice la pregunta y fui específico al hacerla de manera negativa: ¿Quién no quiere que haya unidad liberal, una unidad inteligente, no sometimiento, una unidad de respeto a nuestra posición? ¡Nadie levantó la mano! Cuando pregunté: ¿Quiénes quieren una unidad inteligente, que respeten nuestra posición de segunda fuerza y mayoritaria por encima del PLC? ¡Todos levantaron la mano! Pero dijeron ¡ojo! No es sometimiento, no es en la cancha del PLC.
Pero aún no queda claro cómo ALN va a convencer a la gente de ALN, la que está más abajo, la que pocas veces asiste a los encuentros entre las bases.
Bueno, porque nosotros vamos, hemos hablado con mucha gente, hemos escuchado el sentir de la población, de la gente del campo, de los que oyen Radio Corporación, que no ven televisión y no leen los periódicos. Y lo que dicen es “júntense pero no sometiéndose”. Todos somos liberales, los que son liberales por tradición y no por convicción, quieren también (la unidad).
En el 2008 serán las elecciones municipales, ¿qué va pasar con ALN? Si se realiza la unión entre liberales, no querrán o no podrán participar como ALN.
¿Pero por qué hace esa pregunta?
Si hablamos de unión, ¿ya no se postularía el PLC y tampoco ALN?
Ni el PLC, ni ALN, ni PLI. Sería Partido Liberal, una gran alianza que tiene que ir más allá. Hay cabida para el Partido Conservador, hay cabida para la Resistencia Nicaragüense, hay cabida para el MDN. O sea, que cuando estamos hablando de elecciones la visión que yo tengo es de una alianza mucho más amplia que pasa primero por la unidad liberal.
Esa misma visión fue anunciada por el PLC hace unos días.
Ves, es que hay muchas cosas que nos unen. Hay pocas cosas que nos desunen. Lo que tenemos que trabajar entonces es en cómo apartamos esas cosas que nos desunen para enfocarnos en las que nos unen.
¿Podría enumerar ambas cosas?
Bueno, ya todos sabemos cuáles son las cosas que nos unen. Los principios, los valores, el deseo de implementar políticas liberales que desminuyan la pobreza. Y las que nos desunen son las que han llevado al triunfo a Daniel Ortega. Por haber bajado del 45 por ciento al 35 por ciento, perdimos. Las imposiciones, el autoritarismo, lo mismo que ha pasado a lo largo de la historia de todos los liberales. Lo mismo que llevó a la ruina al Partido Liberal de Zelaya, lo que llevó a la ruina al PLN, lo que está llevando, estaba llevando al abismo al PLC. Eso es lo que tenemos que apartar.
¿Cuántos diputados de ALN cree usted que están de acuerdo con ésta unidad y cuántos del PLC?
Ah, eso ya es muy difícil. En lo que he hablado con diputados de ALN, estamos de acuerdo en que las políticas son básicas para sacar de la pobreza a Nicaragua. Y que para implementar esas políticas necesitamos tener mayoría en la Asamblea Nacional. Las políticas liberales son de los liberales. El Frente Sandinista no tiene políticas liberales, tampoco neoliberales.
Qué pasaría con el nombre de Alianza Liberal Nicaragüense. Si se unen, van a ser un solo partido…
Igual que lo que pasaría con el PLC. No sé cómo es el término legal pero seríamos la continuidad dentro del nuevo partido liberal. Todos seríamos parte del Partido Liberal.
“Aquí no hay ni rey ni reina”
Eduardo Montealegre dice no estar arrepentido de que su bancada haya promovido la prorrogación de la Ley Marco, que impidió que entraran en vigencia las reformas constitucionales del 2005. Más bien aclara que “si hubieran entrado en vigencia las reformas, se necesitarían 56 votos” para poder suspender a un ministro, sin embargo por ahora sólo requieren 47.
Si la nueva Ley Marco no se hubiese prorrogado, “se necesitarían los votos de la bancada sandinista para suspender un ministro. Todo lo que se ha tratado de vender aquí es que hoy en día se le quitó poder al Frente Sandinista”, asegura.
A Rosario Murillo se le ha dado el control de toda la publicidad estatal, contraviniendo la Ley 290...
Lo primero es que nosotros pedimos y yo llamé al presidente de la comisión económica para que invitara al ministro de Hacienda para que aclarara cómo es que él estaba aceptando que se violara la Ley 290 y la Ley de Administración Financiera. Porque en la Ley 290 ya quedó claro, los diputados aprobamos que los consejos no tienen facultad ni de coordinar ni de ejecutar ni mucho menos de manejar presupuesto. Es una violación a la Ley del Presupuesto, a la Ley de Administración Financiera y abre las puertas para los abusos de los ministros de Hacienda para dar instrucciones para que se hagan cheques, violando los procedimientos presupuestarios.
En la “toma” del Olof Palme se violaron al menos 4 leyes. ¿Su bancada está impotente ante eso?
Yo lo he señalado, hubo cinco leyes que se violaron o que al menos se hicieron de la vista gorda. Y es mala señal. La Ley de Administración Financiera, la Ley Anual del Presupuesto, la Ley del INSS, la Ley de Contrataciones del Estado y la Ley de Autonomía Municipal. Además, la casa presidencial no es una cuestión de que el Presidente de la República decide aquí me voy y después me quito y después regreso. La casa presidencial es una institución donde está el Presidente de la República electo por cinco años. Los sandinistas tienen que estar claros de que no recibieron mandato para cambiar el régimen y lo único que hubo es un cambio de gobierno. O sea, que aquí no hay ni rey ni reina, ni emperador ni emperatriz. Aquí hay un presidente de la República, sujeto a todas y cada una de las leyes de Nicaragua.
¿Están impotentes ante esto?
Bueno, yo creo que cuando levantemos nuestra voz, 47… a ver, 22 más 25 son 47 más 3 del MRS son 50. ¡Somos la mayoría en la Asamblea Nacional! Y aquí no es una cuestión de si nos cae bien el presidente Ortega o la señora Murillo. ¡Es la Ley! Nadie está por encima de la Ley.
A pocos días de haber tomado el poder, muchos dicen que este gobierno sigue el esquema del presidente venezolano Hugo Chávez.
Hay cosas, pasos que han dado, que desafortunadamente indican que hay una falta de respeto a la institucionalidad. Aquí tenemos que asegurarnos de que todos entendamos, desde el Presidente de la República para abajo, que aquí lo único que hubo el 5 de noviembre fue una elección que cambió de gobierno, no hubo cambio de sistema.