La niñez habitante en barrios cercanos a talleres automovilísticos o plantas energéticas es la principal víctima de contaminación e intoxicación por plomo.
Un estudio realizado entre el 2002 y 2006 estima una prevalencia de 55 por cada mil niños con altos niveles de contaminación por plomo a nivel nacional. De esa cantidad, quince de cada mil niños ya se encuentran en niveles de intoxicación.
Los afectados habitan en sectores cercanos a los talleres automovilísticos que en la capital ya superan los 200, informó Luz María Lozano, investigadora y responsable del Centro de Toxicología del Ministerio de Salud (Minsa), quien además fue una de las expositoras en el Congreso Ambiental del Centro de Investigaciones Neocientíficas (Cigeo).
Las organizaciones internacionales de salud estiman que la cantidad de diez microgramos de plomo por decilitro de sangre es el mínimo que puede tolerar el sistema humano, sin embargo, el estudio revela que quince de cada mil niños ya superan esos niveles y están clasificados como casos de intoxicación.
El estudio surgió a raíz de una muestra investigativa realizada en el sector aledaño al barrio Pablo Úbeda y en la zona de Jardines de Veracruz, en Managua, donde un 33 por ciento de los niños que habitan en esas zonas presentan altos niveles de contaminación por plomo.
NIÑEZ MÁS AFECTADA
A juicio de la especialista, los niños son los más vulnerables porque el organismo de este sector absorbe un cincuenta por ciento de la contaminación en el ambiente por plomo, y provoca graves padecimientos como anemia, dolores abdominales, parasitosis y problemas de aprendizaje.
El reto es atender y prevenir los niveles de contaminación a través de prácticas de higiene en la niñez y restricciones de los talleres automovilísticos y plantas eléctricas en zonas, explicó la funcionaria.
Lozano, quien coordinó la investigación, explicó que los focos de contaminación son los sitios donde se manipula plomo, como baterías de los carros en los talleres automovilísticos o fuentes energéticas como las plantas eléctricas.
“Un taller de autos, por ejemplo, puede tener un radio de contaminación por los doscientos kilómetros a la redonda”, aseguró Lozano.