MIAMI. - Hilando fino entre si celebración o conmemoración, fiesta o misa, curas u orquestas, o un poco de todo, un grupo anticastrista discutía el miércoles cómo asumir la eventual muerte de Fidel Castro con un evento masivo que, aunque nadie quiera decirlo, probablemente terminará en monumental rumba.
"Sería negligente de parte de la ciudad no estar preparados (para ese día) en la forma en que nos preparamos como para un huracán", dice el administrador municipal, Pedro Hernández.
La ciudad quiere designar un lugar donde los ciudadanos puedan manifestarse en lugar de lanzarse a las calles a bloquear el tránsito, como ocurrió hace seis meses al anunciarse que Fidel estaba enfermo y cedía el poder a su hermano Raúl.
La creación de un comité de ciudadanos para organizar el evento, sin embargo, generó un escándalo esta semana.
Un diario en español divulgó la noticia hace una semana, y los medios nacionales recogieron la información con gran interés.
La idea de imágenes de gente bailando por la muerte de Fidel, a quien muchos en el exilio ven al borde del fallecimiento aunque pareza recuperado, fue demasiado, incluso en una ciudad que no lo va a llorar cuando desaparezca.
"CASTROFIESTA"
El miércoles la ciudad de Miami salió al paso de informes sobre una eventual "Castrofiesta", negando que pudiera organizar tal evento.
Pero en Miami las preocupaciones del ciudadano común eran otras. Inundaron las ondas radiales enfurecidas por el hecho de que las autoridades osaran decirles cómo festejar ese día.
Tratando de definir de qué modo se abordará aquel momento, el grupo de anticastristas se reunía el miércoles con funcionarios municipales en una sala en el estadio de fútbol Orange Bowl, con capacidad para más de 70 mil personas, que ha sido designada sede del magno evento.
Allí, donde el presidente John F. Kennedy celebró en 1962 la liberación de los invasores de Bahía de Cochinos, los planes del futuro evento parecían ir viento en popa.
El comité escogió un lema de trabajo, que no saben si será el que se adopte para la actividad: "Una nueva era para una nueva Cuba". La frase comenzaba con la palabra "celebrando", que fue eliminada.
"Queríamos una sede no para que le gente celebre la muerte de alguien", dice el presidente designado del comité, Eladio Armesto. "Para que se reúnan a iniciar lo que queremos que sea una nueva era...no sólo en celebración sino en oración", dice.
La idea, agrega el líder, es una especie de concierto multitudinario con acto religioso, de unas cuatro horas, tres o cuatro días después de que se tenga noticia del fallecimiento de Castro.
Pero durante el transcurso de la reunión los organizadores se dieron cuenta de que si quieren sacar a la gente de las calles, hay que entretenerlos. "La idea es atraer emisoras de radios, grupos musicales", dice Armesto.
Otro de los integrantes, el empresario José Rebull, observa que la actividad va tomando forma de fiesta. Una funcionaria municipal apunta que hay "una línea muy fina" que separa a una celebración de una conmemoración.
"Podemos traer poetas para que lean poemas", agrega el activista Enrique Patterson, 56 años, como propuesta para hacer la actividad más solemne.
Se discutió invitar a sacerdotes, líderes políticos, religiosos, comunitarios, hasta al presidente estadounidense. Se lanzó sobre la mesa que Radio o TV Martí emitieran el evento a Cuba.
SERVICIOS GRATIS
Ya hay empresas que han ofrecido servicios gratis para el evento. La ciudad sólo pondrá el estadio y servicios como para cualquier otra actividad pública.
El objetivo es manifestarse ordenadamente. "La demonización de la comunidad cubana va a ser enorme si no tenemos un lugar en dónde sepamos qué va a pasar", sostiene Patterson.
"Yo no tengo preocupación por el término fiesta, sino por qué se celebra, o sea si tú estás celebrando la muerte de alguien eso es total necrofilia, que no tiene nada que ver con nuestros principios", dice Patterson. "Pero a mí si me parece que la comunidad pueda celebrar la posibilidad de que Cuba tenga un nuevo comienzo".
Al fin de cuentas, en estadio cerrado o plaza abierta, el día que Fidel muera las calles de Miami parecen listas para desbordar.
O como observa Rebull, veterano de Bahía de Cochinos. "Yo voy a celebrar cuando Fidel Castro muera, y me responsabilizo por ello...¿soy un mal ser humano? Definitivamente él es peor que yo".