El inicio del año escolar tiene preocupados a los padres de familias, profesores y los directores de las diferentes modalidades de la educación que se imparten en el Instituto Escolar Rigoberto Cabezas, por el abandono y deterioro del edificio que está inservible, según confirmó al diario LA PRENSA Marina Herrera Escobar, subdirectora del centro.
Este centro de educación tiene matriculados a unos 2 mil 270 estudiantes en los turnos vespertinos y matutino, en el turno nocturno están matriculados unos 650 estudiantes y en el sabatino y el centro de educación de adultos a otra cantidad con la cual llegarían a unos tres mil estudiantes que no tienen condiciones para recibir las clases, dijo la subdirectora.
El Instituto Nacional Rigoberto Cabezas es uno de los centros educativos con más de medio siglo de existencia, por sus aulas han pasado una gran cantidad de estudiantes que hoy ocupan importantes cargos en la gestión pública, pero ha estado en abandono al extremo que se llevaron todo el sistema eléctrico hace dos meses, no tiene servicios higiénicos y el techo está deteriorado, dijo la funcionaria.
El centro requiere con urgencia una inversión para la instalación del sistema eléctrico, requieren de material didáctico y materiales para los docentes, lo que no será posible entregar a los maestros porque con la suspensión de la ayuda que daban los padres de familia, la situación es peor, dijo la subdirectora.
La demanda es tan grande en este centro que no saben cómo van a implementar las clases ya que requieren de tres toldos para poder cumplir con la demanda, los que aún no han llegado, así mismo se necesitan maestros.
Tanto los docentes como los directores han hecho diferentes gestiones ante los gobiernos locales y regionales pero hasta la fecha no hay ninguna respuesta, los estudiantes de educación de adultos y los del turno nocturno podrían quedar sin clases por la falta de energía eléctrica en el centro, según Gilberto Thomas Coban, director del turno nocturno.
El Instituto Nacional de Rosita está en iguales condiciones donde unos 800 estudiantes esperan recibir clases, pero temen que la infraestructura no pueda soportar la demand a de estudiantes, según Ernesto Valle Quintero, concejal de Rosita, donde hay sólo ocho aulas.