La muerte le ganó la partida al niño Denis René Espinoza Andrade, quien desde hace dos semanas se encontraba en la sala de Cuidados Intensivos del Hospital Fernando Vélez Paiz, con el 80 por ciento de su cuerpo quemado.
Espinoza Andrade murió a la 1:00 a.m. de ayer. Estaba conectado a un ventilador debido a la gravedad de sus quemaduras, después que explotará la bomba de gasolina del automóvil de su progenitor, Orlando Espinoza.
El deceso del pequeño sorprendió a los médicos y miembros de la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen), quienes ayer pensaban trasladarlo a un hospital de Estados Unidos.
“El niño comenzó a presentar un deterioro progresivo de su estado general y murió en la madrugada, estaba delicado”, informó la doctora Maribel Hernández, directora del Hospital Vélez Paiz.
Salvador Espinoza, de Relaciones Públicas de Aproquen, informó que el niño fue llevado al municipio de Cinco Pinos, en Chinandega, donde sería velado y enterrado.
“Es lamentable lo que ocurrió, estaba todo listo para llevarlo a buscar un mejor tratamiento”, expresó Espinoza.
Aproquen desde un inicio se interesó por ayudar a Denis René, no así las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa), que contrario al caso de las personas quemadas en el polvorín de Nandaime, en ese caso no realizaron gestiones en el exterior para atenderlo.