Cuando el ex presidente Enrique Bolaños Geyer inició la cruzada contra la corrupción del gobierno de su antecesor inmediato, muchos nicaragüenses celebraron esa medida. Y se pensó que todo el gobierno de Bolaños estaría conformado por personas, que además de inteligentes, serían honestas, íntegras e incapaces de cometer actos que riñen con la ley.
Sin embargo, una vez que Bolaños concluyó su mandato, han salido a luz una serie de casos cuestionables.
Estos casos apenas son el inicio de lo que parece ser un calvario político y jurídico durante los próximos años que durará el gobierno del presidente Daniel Ortega Saavedra, quien parece estar retomando lo mismo que hizo Bolaños en su momento cuando asumió el gobierno.
Dicho lo anterior y citando algunos aspectos de la entrevista que brindó la nueva presidenta ejecutiva de Correos de Nicaragua, Ana Esperanza Lazo Álvarez, publicada el domingo pasado en LA PRENSA, hay muchas cosas que debe ordenar, ampliar la explicación de qué encontró, quiénes son los responsables de qué cosas y cuál será su situación jurídica en función de rescatar lo que sea posible, o en su defecto, que los responsables enfrenten un juicio.
Además de que la administración anterior de Correos de Nicaragua dejó un déficit de 52 millones de córdobas, deudas con varias instituciones, acumulación de desprestigio, abusos, etc., la nueva titular de esta institución debe revelar qué pasó realmente con el proyecto Fitel el cual fue concebido para el desarrollo de las telecomunicaciones en zonas rurales, no para “modernizar” a Correos.
Pero asumiendo que era necesario “modernizar” Correos de Nicaragua, habrá que ver ahora cómo se hizo, dado que si el presupuesto para fortalecer a esta institución era de 15 millones de córdobas, cómo se invirtieron.
Las nuevas autoridades están obligadas a solicitar al Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) una certificación de los gastos realizados en Correos de Nicaragua, contrastar la calidad de los productos comprados y valorar si ese dinero fue razonablemente bien invertido o hubo negligencia. En qué estado están las computadoras, la flota vehicular, las motonetas, las bicicletas y si los trabajos anexos a estos equipos son de buena calidad, son otros puntos a revisar.
Pero esto no termina aquí, sino que todo los desajustes internos que había en Correos de Nicaragua en el ámbito administrativo, igualmente deben corregirse y darse a conocer. Esta institución debe ponerse al día con la deuda de cinco millones de córdobas que tiene con el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en concepto de cotizaciones de los trabajadores de Correos de Nicaragua, que según Lazo Álvarez, fueron deducidos a los empleados, pero al parecer no enteradas al Seguro Social.
El reto de Lazo Álvarez es represtigiar a Correos de Nicaragua, darle más fuerza al correo certificado, promover los servicios de calidad a precios favorables y abrir nuevamente las sucursales de esta empresa que fueron cerradas en los gobiernos anteriores. Claro, todo esto dentro del marco de la ley y de costos administrables que no implique crear un “elefante blanco”. Ahora habrá que esperar qué dice la Contraloría General de la República, la Procuraduría y el Ministerio Público.