Últimamente se ha puesto de moda en Acoyapa hablar del avance de la izquierda en América latina. Los antiguos analistas políticos se han vuelto a reunir en los atardeceres de las esquinas del pueblo para conversar sobre el citado avance, que alegra a unos y preocupa a otros.
El pasado sábado 13 de enero, en una de esas tertulias esquineras, los citados analistas políticos de Acoyapa hablaron de las diferencias que existían entre la izquierda democrática y la izquierda totalitaria, entre la derecha democrática y la derecha autoritaria. Inclusive hablaron del centro: del centro puro, y del centro izquierda y del centro derecha. Al final uno de ellos me preguntó que si yo era de izquierda, de derecha o de centro. Yo le contesté que no; que yo era un librepensador proclive al anarquismo.
En otra reunión de El Bejuco se discutió este tema, y se llegó a la conclusión, pero con la discrepancia del presidente de la peña, de que realmente en este país no existían políticos ni de izquierda, ni de derecha, ni de centro; que estas categorías ideológicas no formaban parte de nuestra realidad política y que la verdad era que en Nicaragua se había llegado no al “fin de la historia” sino al fin de las ideologías.
Consecuentes con esta posición, los miembros de la peña, excepto el presidente, consideraron que en este país nuestros políticos no tenían ideología política; que en el fondo todos eran iguales, y que tenían como denominador común además de unas inmensas ansias de figureo una desmedida ambición de dinero y poder.
El presidente de El Bejuco, por el contrario, afirmó que Nicaragua era un país altamente politizado; que cada uno de nuestros políticos tenía su ideología política, y seguidamente preguntó: ¿cómo poner en duda, por ejemplo, que Jaime Morales Carazo tiene su ideología política; que es un auténtico liberal?
Después que uno de los presentes dijo que los camaleones no tenían ideología política, el presidente de la peña manifestó que no había ninguna duda de que don Jaime era liberal; que no había cambiado de ideología; que su cambio fue simplemente de lealtad; que en un tiempo fue leal a Alemán, y que entonces era liberal arnoldista, y que ahora al ser leal a Ortega se convirtió en liberal danielista; que lo único que cambió fue su lealtad, pero no su ideología política.
El presidente de El Bejuco continuó exponiendo que los conceptos de izquierda, derecha y centro tienen plena vigencia política en Nicaragua; que eran conceptos importantes para ubicar a nuestros políticos; para conocerlos. Yo le pedí al presidente de la peña que nos diera, como ejemplos, algunos nombres de políticos de izquierda, de derecha y de centro para convencer a los miembros de la peña de su equivocación.
Empezó diciendo que a pesar de que Daniel Ortega y Arnoldo Alemán son de izquierda —ahora Alemán es más antiimperialista que Daniel— los seguidores de ambos políticos pueden ser de derecha, de izquierda o de centro, y agregó que así como existen danielistas de izquierda (Jasser Martínez) también existen danielistas de derecha (Myriam Argüello); que así como existen arnoldistas de izquierda (René Herrera) también existen arnoldistas de derecha (Oscar Moncada) y que así como existen arnoldistas de centro (Wilfredo Navarro) también existen danielistas de centro (el cardenal Obando).
Ahora surgen las siguientes preguntas: ¿habrá diferencia entre el danielismo de izquierda y el arnoldismo de izquierda, entre el danielismo de derecha y el arnoldismo de derecha y entre el danielismo de centro y el arnoldismo de centro? ¿Habrá diferencia entre el danielismo de izquierda y el arnoldismo de derecha? ¿Habrá diferencia entre el danielismo de derecha y el arnoldismo de izquierda?
Yo creo que como nadie entendió lo que con sus ejemplos quiso decir el presidente de El Bejuco la opinión de los miembros de la peña siguió invariable, es decir, de que en este país no existen políticos ni de izquierda, ni de derecha, ni de centro; que lo que existen son políticos desesperados por figurar, por enriquecerse y por tener poder.
Al finalizar la reunión se habló de que debía formarse una comisión de politólogos de Managua para que estudie el funcionamiento de la izquierda, la derecha y el centro en este país. El presidente de El Bejuco, como gran defensor de la clase política nicaragüense, cree que esta comisión debía demostrar a los miembros de la peña que están equivocados; debía demostrarles cuatro cosas: 1º.) que en este país verdaderamente existen políticos de izquierda, derecha y centro; 2º.) que a ninguno les gusta el figureo; 3º.) que a ninguno les interesa el dinero y 4º) que cuando luchan por el poder —sea desde la izquierda, desde la derecha o desde el centro— lo hacen con desinterés personal; lo hacen solamente para servir a Nicaragua. ¿Estará en lo cierto el presidente de El Bejuco, o en otros términos, estarán equivocados los demás miembros de la peña?