El nuevo logotipo del gobierno de Nicaragua podría tener consecuencias que sus diseñadores no imaginaron. Por un lado, atenta contra la Ley 432 o Ley Sobre las Características y Usos de los Símbolos Patrios, y por otro, sus implicaciones históricas podrían ser serias.
A esa conclusión llegó Alma Zúñiga, una de las personas más estudiosas de los símbolos nacionales de Nicaragua, tras analizar el “remedo” de escudo de armas que a partir de esta semana domina la papelería gubernamental.
El primer señalamiento hecho por la experta es el que establece el artículo 49 de dicha ley, que indica que “el Escudo Nacional deberá aparecer impreso... conforme se describe en la presente ley, en la parte superior izquierda de la papelería que usen los poderes del Estado y las oficinas estatales”.
El logotipo simula el Escudo Nacional, pero no obedece sus elementos centrales ni periféricos. Sus trazos parecen haberse hecho a la ligera, y el triángulo ni siquiera es equilátero, de manera que el principio de igualdad y equidad desaparece. Las unidades periféricas también se rompen y desaparece la leyenda.
El diputado sandinista José Figueroa defendió el logotipo, diciendo que “somos respetuosos de los símbolos patrios, de la Constitución, y de ninguna manera entra en contradicción este logo para posicionar la imagen del nuevo gobierno”.
El logotipo del gobierno sustituye al Escudo Nacional en la parte superior izquierda de la papelería, en contradicción con lo que manda la ley.
Zúñiga sostuvo que la ley es violada porque las características del Escudo están bien definidas en la legislación nacional, y no se puede hacer un símbolo de éste, “porque tiene una forma definida que ya está bien descrita en la ley”.
Es probable que para el partido en el poder, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, la Ley de Símbolos Patrios no sea significativa, pues el año pasado el presidente Daniel Ortega utilizó la Bandera Nacional como capa para bailar en un acto de proselitismo, y meses después el alcalde Dionisio Marenco se mostró orgulloso de tapar con el Pabellón Nacional una estatua de Rigoberto López Pérez.
Lo que esta vez no se tomó en cuenta fueron las implicaciones de la decisión. Según la especialista, este logotipo “puede dar pie a que se hagan tropelías en el futuro”, debido a que, “dentro de 50 años, un investigador puede llegar a la conclusión de que hubo un escudo feo y que no tenía decreto, se va a ver en la historia de Nicaragua como escudo del país”.
La Ley 432, en su artículo 73, advierte que “las contravenciones a la presente ley, constituyen desacato o falta de respeto a los símbolos patrios, se castigará, según su gravedad y las condiciones del infractor, con multa de... 200 mil córdobas...” LA PRENSA intentó obtener la versión del Consejo de Comunicación y Ciudadanía. A pesar de que prometieron una respuesta, ésta no se dio.
(Con la colaboración de Ludwin Loáisiga).