Al menos 49 personas fallecieron el martes en diversos ataques en Irak, uno con morteros contra un barrio suní de Bagdad y cuatro atentados contra fieles chíies que celebraban la Ashura, fiesta que conmemora la muerte violenta de Husein, nieto de Mahoma y tercer imán chií, en el año 680.
El atentado más grave perpetrado contra iraquíes chiíes tuvo lugar en Balad Ruz, 100 kilómetros al noreste de Bagdad, y en él murieron 16 personas y 57 quedaron heridas, todos ellos kurdos chiíes que celebraban la fiesta.
Fuentes policiales explicaron que un suicida detonó un chaleco explosivo que llevaba adosado al cuerpo, entre una masa de fieles chiíes delante de una mezquita en el centro de Balad Ruz.
Poco antes de este atentado, un ataque con bomba había dejado doce muertos y 39 heridos (también kurdos chiíes) en la localidad de Janaqin, en la misma provincia y situada unos 80 kilómetros al norte, junto a la frontera con Irán.
Entre los muertos de este segundo atentado hay dos mujeres y un niño, así como numerosos heridos menores de edad.
Por su parte, la Oficina de Coordinación conjunta iraquí-estadounidense de Salahadín ha explicado que el explosivo estaba escondido en un contenedor de basura, delante de una sucursal bancaria y que fue accionado mediante un mando a distancia cuando una procesión pasaba por delante.