El estadounidense Clyde Williams, el mayor productor de emociones y de carreras que el Bóer ha situado en su alineación, volvió a flexionar sus músculos y descargó toda su furia sobre una bola rápida que introdujo entre los fanáticos apostados en las gradas del jardín derecho y llevó al Bóer a una dramática victoria 5-4 sobre los Leones, anoche en el Estadio Nacional Denis Martínez, en Managua.
Ante un espectacular escenario, formado por más de 20 mil aficionados apretujados en las tribunas del desvencijado coloso de concreto, Williams volvió a mostrar su utilidad para el Bóer y su instinto de cazador de Leones, a quienes sepultó de nuevo, en un tremendo juego, que preserva ese calificativo aun con los inconvenientes provocados por un temerario envío del dominicano Luis Perdomo sobre la cabeza de Marlon Abea.
De esta forma, los Indios se han ido al frente 1-0 en la Serie Final de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional, que tendrá su segundo partido esta tarde a las 6:00, siempre en el Estadio Denis Martínez, en Managua.
León comenzó agresivo el juego con un racimo de tres carreras en el primer episodio ante el dominicano Juan Figueroa, quien venía de ser el mejor lanzador de la liga. Pero le cayeron encima con doble del cubano Yosbany Almario y sencillos corridos de Ronald Garth y Ofilio Castro, buenos para un 2-0 que se amplió a 3-0, cuando Henry Roa agregó otro hit luego de un golpe a Justo Rivas.
Figueroa estaba explotado pero Noel Areas fue considerado y lo dejó concluir el inning, lo que aprovechó el quisqueyano para concretar una espectacular recuperación de cinco ceros al hilo, hasta agotarse en el séptimo, cuando el panameño Jorge Cortés llegó en su ayuda. A esas alturas, la pizarra iba 3-2, debido a que el Bóer anotó una en el primero, empujada por Williams y otra más en el cuarto, impulsada por Abea.
Ese par de anotaciones fue el único daño que sufrió Aristides Sevilla a lo largo de seis entradas, en las que esquivó cinco hits. Pero luego vino al box Willie Lebrón y tras un scone en el séptimo, dio una base en el octavo, y en la movida más inexplicable, fue sustituido por Perdomo —y no por un zurdo— para tirarle a Williams, quien envió la bola sobre el right.
Lebrón transfirió a Sandy Moreno. Llegó Perdomo y retiró a Jimmy González en toque. Jorge Avellán recibió otra base y la mesa quedó servida para Williams, quien metió la meta entre la multitud y puso la pizarra 5-3, mientras convertía el estadio en un inmenso manicomio.
Abea vino al bate y Perdomo lanzó una recta sobre su cabeza lo que desató una trifulca que vació los dogouts.
Aún así, León anotó una más ante un titubeante Ricardo Gómez en el noveno y recurriendo a Julio Raudez, el Bóer logró asegurar la victoria.